El próximo 21 de agosto a las 21:00 hs., el Teatro La Comedia será el escenario de un acontecimiento cultural histórico: el regreso al escenario de Iñaki Urlezaga. Tras ocho años de haber colgado las zapatillas de ballet de forma profesional, el reconocido artista argentino pisará nuevamente las tablas locales por única vez para presentar «El Aplauso Final», una propuesta que lo muestra en una faceta artística completamente inédita.
Las entradas anticipadas ya se encuentran a la venta tanto en las boleterías del teatro como a través de la plataforma digital 1000 tickets.
El espectáculo está pensado como un díptico que combina la tradición y la innovación. La primera parte consistirá en una Gala de dúos líricos, donde se interpretarán pasajes emblemáticos del ballet universal como Romeo y Julieta, La Traviata y Sylvia.
La segunda mitad de la noche dará paso a la obra que le da nombre al show: El Aplauso Final. Con la música de Sergei Rachmaninov como hilo conductor, la pieza explora de manera poética y sensible la fibra íntima de un artista en el ocaso de su carrera, y la profunda conexión y entrega con su mentor y coreógrafo en los preparativos de su última gran función.
En Escenario Mercenario, Urlezaga aclaró que no se trata de una obra autobiográfica, pero admitió que toca fibras muy personales y profesionales. «El show no es mi despedida, ya que dejé de bailar hace ocho años, pero habla de una persona que queda medio en el aire cuando deja de hacer lo que siempre hizo. Cuando uno se jubila es el abismo, yo hice mucha terapia para poder llevarlo», confesó el artista.
El coreógrafo detalló que el espectáculo funciona como un «dos en uno»: «Por un lado, es la historia de una mujer que deja lo que más ama y se despide del vestuario, el camarín y los compañeros. Por el otro, es el sueño de un coreógrafo que diseña una obra y la ve materializada con todas las contradicciones de trabajar con personas». Respecto a su participación, reveló: «Apareció el rol del narrador, que es el coreógrafo, y que está hecho a mi medida».
Aprovechando el lanzamiento de lo que será una gira nacional, Urlezaga —quien vivió 15 años en Europa y conoce al detalle el circuito internacional— analizó el mapa de la danza en el mundo, destacando el actual crecimiento del mercado asiático (particularmente China) gracias al fuerte sostén estatal, frente a una Europa golpeada económicamente y una Rusia con más de dos siglos de tradición en políticas públicas dedicadas al sector.
Al trasladar la mirada al plano local, el bailarín fue crítico y renovó un reclamo histórico para la comunidad artística argentina. Alertó sobre las dificultades previsionales que afrontan los profesionales en el país, señalando que en el Teatro Colón no existe un régimen especial y los bailarines deben esperar hasta los 65 años para jubilarse, una edad biológicamente inviable para la alta competencia de la danza clásica.
En ese sentido, Urlezaga concluyó con un pedido concreto para las autoridades: «Argentina tiene una gran tradición de tener muchos grandes bailarines, pero no hay una formación nacional. Queremos que se aplique la Ley del Ballet Nacional, que se aprobó originalmente en el Gobierno de Alfonsín, y queremos que finalmente se apruebe la Ley Nacional de Danza».


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