Un equipo de investigadores argentinos logró un hallazgo sin precedentes en el fondo del océano: identificaron una nueva especie y un nuevo género de erizo de mar en el cañón submarino de Mar del Plata, uno de los ecosistemas más inexplorados del planeta.
La especie, bautizada Bathycidaris argentina, fue encontrada a profundidades de entre 1100 y 1950 metros, en un ambiente extremo caracterizado por la oscuridad total, bajas temperaturas y una presión intensa. Se trata de un diminuto erizo de color violeta, de apenas 2 centímetros de ancho y 1 de alto —sin contar sus espinas—, que hasta ahora no había sido registrado en ningún lugar del mundo.
El descubrimiento fue posible gracias al trabajo conjunto de investigadores del CONICET, entre ellos Jonathan Flores, del Instituto de Biología de Organismos Marinos, junto a Martín Brogger y Mariano Martínez, del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia.
Uno de los aspectos más destacados de esta especie es su particular estrategia reproductiva. A diferencia de otros erizos, las hembras de B. argentina practican cuidado parental: retienen a sus embriones alrededor de la boca y los protegen con sus espinas hasta que alcanzan un desarrollo suficiente para independizarse. Este mecanismo, aunque demanda mayor energía, incrementa significativamente la supervivencia de las crías.
Además, cumple un rol clave en el ecosistema marino profundo. Sus espinas no solo funcionan como defensa, sino también como superficie de anclaje para otros organismos, como pepinos de mar, gusanos poliquetos y colonias de hidrozoos. En un entorno dominado por el fango y con escasos puntos firmes, este pequeño erizo se convierte en un verdadero soporte de vida.
El hallazgo no solo amplía el conocimiento sobre la biodiversidad del Atlántico Sur, sino que también abre nuevas preguntas sobre cómo se desarrollan y sobreviven las especies en condiciones extremas, en uno de los rincones menos explorados del planeta.



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