El papa León XIV presentó este lunes su primera encíclica, ‘Magnifica Humanitas’ (“Humanidad magnífica”), la cual dedicó a la inteligencia artificial. En ella, hace un llamamiento a «desarmarla» y seguir siendo «profundamente humanos» en la era de la tecnología avanzada.
La encíclica fija la postura de la Iglesia ante lo que el propio pontífice describió, días después de su elección, como el mayor desafío de la época. No es un tratado técnico ni una condena de la tecnología, cuyo valor reconoce, sino una actualización de la Doctrina Social de la Iglesia.
En el documento, de más de 200 páginas divididas en cinco capítulos, León XIV advierte contra las consecuencias del uso incontrolado de la inteligencia artificial, subrayando que ésta debe estar al servicio del hombre y no del poder. En este sentido, «desarmar» la IA significa cuestionar la idea de que el poder tecnológico confiere automáticamente el derecho a gobernar.
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El papa esboza una crítica a la concentración de poder en el sector privado. Patentes, algoritmos, plataformas digitales, infraestructuras y datos quedan, según el texto, “concentrados en las manos de unos pocos”. Son esas empresas las que definen “condiciones de acceso, reglas de visibilidad, formas de relación e incluso oportunidades económicas”.
La encíclica también aborda el coste humano de la economía digital, desde el trabajo precario que supone la formación de modelos de inteligencia artificial hasta la extracción de tierras raras necesarias para producir microprocesadores y dispositivos electrónicos.
«En el tiempo de la inteligencia artificial, en el que la dignidad humana corre el riesgo de ser oscurecida por nuevas formas de deshumanización, tenemos el deber urgente de seguir siendo profundamente humanos», menciona el papa.


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