El Banco Central de la República Argentina (BCRA) y el Banco Popular de China (PBoC) renovaron este miércoles el acuerdo de intercambio de monedas (swap) que mantienen desde 2009, por un total de 130.000 millones de yuanes, unos USD 19.000 millones. La principal novedad de esta renovación es que el plazo pasó de tres a cinco años, lo que le da mayor estabilidad a un instrumento que ambos países vienen sosteniendo desde hace más de una década y media.
El tramo ya activado —35.000 millones de yuanes, cerca de USD 5.000 millones—, que se puso en funcionamiento a principios de 2023 para reforzar la estabilidad financiera y el intercambio comercial entre ambos países, sigue vigente. Se trata de fondos disponibles de manera inmediata, sin necesidad de trámites adicionales, ante cualquier necesidad puntual.
El comunicado oficial del BCRA destacó que esta renovación fortalece el vínculo entre ambas entidades, consolidado a lo largo de los 17 años que pasaron desde el primer convenio de 2009.
La firma se dio apenas un día antes de que venciera el contrato anterior, el jueves 6 de agosto, luego de varias semanas de conversaciones en las que el titular del Central, Santiago Bausili, ya había adelantado su intención de prorrogar el mecanismo. Meses atrás, el funcionario había señalado que las negociaciones con la contraparte china continuaban con el mismo espíritu de renovaciones previas y que no existía intención alguna de discontinuar el acuerdo.
El swap opera como un respaldo en divisas disponible pero no utilizado: mientras no se echa mano a esos fondos, el intercambio entre ambas entidades no genera intereses. El esquema incluye dos variantes: una onshore, alcanzada por los controles cambiarios chinos, y otra offshore, libre de esas restricciones, lo que le da al BCRA margen para operar con yuanes tanto localmente como en mercados internacionales. Bausili había remarcado en otra ocasión que la porción ya activada del acuerdo puede utilizarse sin necesidad de pedir permisos adicionales, algo que amplía el margen de acción de la entidad monetaria.
El origen del acuerdo se remonta a julio de 2009, cuando Martín Redrado, entonces al frente del BCRA, firmó junto a su contraparte china el primer convenio por 70.000 millones de yuanes (unos USD 10.200 millones), en medio de la crisis financiera internacional. Ese primer acuerdo nunca llegó a utilizarse. Con el tiempo, el monto total fue creciendo hasta los 130.000 millones de yuanes actuales, tras sumarse en 2018 —durante el gobierno de Mauricio Macri— un tramo adicional de 60.000 millones de yuanes al contrato original, que ya había sido renovado en 2017.
La porción todavía vigente fue activada durante la gestión de Alberto Fernández, en un contexto de escasez de reservas que llevó al Central a recurrir a unos USD 5.000 millones para pagar importaciones provenientes de China y cumplir con compromisos ante organismos internacionales. Hacia el 14 de enero de 2026, lo pendiente de ese tramo se había reducido a USD 679 millones, es decir que ya se había devuelto cerca del 90% de lo utilizado. Los montos en uso bajaron de 21.000 millones de yuanes (USD 3.097 millones) a fines de 2024 a 7.000 millones de yuanes (USD 1.032 millones) al cierre de 2025.
Esta renovación se produce en un momento en que el Central viene acumulando reservas: desde que arrancó la cuarta etapa del esquema monetario, en enero de 2026, compró USD 13.373 millones entre el mercado cambiario y operaciones en bloque, dentro de una meta anual de entre USD 10.000 y USD 17.000 millones. Las reservas brutas cerraron el martes en USD 49.642 millones, el nivel más alto desde septiembre de 2019, en la gestión de Macri. Solo en julio, las compras oficiales sumaron USD 2.162 millones —el tercer mejor mes del año—, impulsadas por la liquidación de exportaciones agropecuarias, energéticas y mineras, además de emisiones de deuda de empresas y provincias argentinas en el exterior.
A esto se suma otra herramienta de liquidez incorporada en enero: un préstamo repo con bancos internacionales por USD 3.000 millones.
En junio, Bausili viajó a Shanghái para participar de un encuentro organizado por el Banco de Pagos Internacionales junto al banco central chino, donde se reunió con Pan Gongsheng, titular del PBoC, para hablar sobre cooperación bilateral y el panorama financiero internacional.


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