En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, la salud mental vuelve a ocupar un lugar central en la agenda sanitaria, en un contexto de indicadores que preocupan a autoridades y profesionales de la salud. Frente a este panorama, la construcción de redes de contención y la promoción del diálogo en el ámbito familiar y escolar aparecen como herramientas clave para abordar la problemática.
Según las estadísticas oficiales, la situación es crítica en el país, impulsada principalmente por el aumento de casos en la franja de 14 a 25 años. El acoso escolar, la violencia digital, el consumo de sustancias y la soledad no deseada son algunos de los factores que inciden en la vulnerabilidad emocional de niños y adolescentes.
La fecha busca visibilizar el sufrimiento emocional, desarmar mitos y favorecer la detección temprana de conductas de riesgo en los distintos entornos de pertenencia. «Hoy hablamos de la soledad no deseada en niños y adolescentes como uno de los factores de riesgo más importantes», explicó Silvia Ongini, psiquiatra infanto-juvenil del Departamento de Pediatría del Hospital de Clínicas, quien también alertó sobre el impacto del bullying y de situaciones de violencia que los chicos no logran procesar.
La especialista subrayó la importancia de generar espacios de diálogo y escucha activa, y señaló que muchos jóvenes se sienten más cómodos hablando con un chatbot que con un compañero o un adulto. «Visibilizar el sufrimiento, registrar los cambios de conducta, habilitar la palabra y no minimizar ni subestimar las señales de alerta es clave para actuar a tiempo», sostuvo.
Entre las señales de vulnerabilidad emocional se mencionan el aislamiento, la persistencia de pensamientos negativos, la desesperanza, la irritabilidad, el retraimiento y los cambios abruptos de conducta o de vínculos. A nivel conductual, también pueden aparecer alteraciones en el sueño o la alimentación, actitudes desafiantes o violentas, consumo de alcohol o drogas, descuido del cuidado personal, bajo rendimiento escolar o laboral, e hiperactividad inusual como forma de evasión.
Ante la detección de ideación o intento de suicidio, se recomienda una respuesta interdisciplinaria e integral, que involucre a la familia y a la escuela para sostener una red de contención. En los casos de riesgo agudo, esa red puede incluir una internación terapéutica como medida de protección.
Además, el miércoles 21 de octubre se realizará el IV Congreso Interdisciplinario de Salud y Justicia en el Aula 20 del Hospital de Clínicas, donde se abordarán temas vinculados a la salud mental en la infancia, la violencia sexual digital y la baja de la edad de punibilidad.


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