El desfile por el Día de la Bandera ya había terminado, pero el verdadero revuelo en el centro de la ciudad se armó unos minutos después y a pocas cuadras del Monumento. En la emblemática esquina de 1° de Mayo y Rioja, peatones y automovilistas detuvieron su marcha en seco ante una secuencia cinematográfica: una Ferrari roja maniobraba pausadamente para salir de una cochera de la zona.
El imponente superdeportivo italiano, luciendo el clásico y estridente color Rosso Corsa, rompió la fisonomía habitual del barrio mientras su conductor esperaba que se cerrara el portón. El momento duró apenas unos instantes, pero fue suficiente para que decenas de testigos sacaran sus teléfonos celulares y filmaran la escena.
Un viaje en el tiempo: la Ferrari de Menem y el fetiche del poder
Ver una máquina del Cavallino Rampante rompiendo la parsimonia de una mañana patria y guardándose en el corazón de Rosario disparó de forma inevitable la memoria colectiva, transportando a más de uno a los inicios de la década de 1990. Es imposible ver una Ferrari vinculada a la escena pública o urbana nacional sin recordar el máximo símbolo del menemismo: la famosa Ferrari 348 TB de Carlos Saúl Menem.
En 1991, el entonces presidente recibió el vehículo como un «regalo» del empresario italiano Massimo Del Lago. Lejos de ocultarla en un garaje discreto, Menem la convirtió en un emblema de su impronta política y su debilidad por la velocidad. Quedó grabada en la historia de las grandes anécdotas nacionales aquella jornada en la que el mandatario la manejó a fondo desde Olivos hasta Pinamar, sin usar casco y alcanzando velocidades cercanas a los 190 km/h.
Ante las críticas de la prensa por la ostentación del obsequio en pleno ajuste económico, Menem inmortalizó una frase que definió la estética de toda una época:
«¡La Ferrari es mía, mía, mía! ¿Por qué la voy a vender?».
Finalmente, la presión pública y los debates éticos forzaron la sanción de la ley de regalos presidenciales, y el auto terminó siendo rematado. Sin embargo, el mito quedó sellado para siempre.


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