Escenario Mercenario

De Bruno Gentiletti a la actualidad: el pedido de Missing Children para modernizar la búsqueda de menores


El reciente hallazgo de un niño de seis años en la provincia de Corrientes y la detención de su padre volvieron a encender las alarmas sobre la eficiencia de los protocolos de búsqueda en Argentina. En este contexto, Ana Rosa Llobet, presidenta de Missing Children Argentina, analizó la situación actual y fue crítica con los mecanismos vigentes.

Una de las mayores confusiones sociales es por qué no se activa el Alerta Sofía ante cada desaparición. En declaraciones al programa Escenario Mercenario, Llobet fue tajante: “Se ha activado solo nueve veces, contando esta última. No se puede activar todo el tiempo porque dejaría de ser efectivo”.

Para que el Ministerio de Seguridad de la Nación pulse este botón de pánico, la especialista explicó que deben confluir factores específicos. Es fundamental que exista una muy alta probabilidad de riesgo de vida para el menor y que la activación se produzca antes de que se cumplan las 72 horas desde su desaparición. Asimismo, el caso debe estar enmarcado en un contexto de violencia, involucrar a adultos relacionados con el hecho o tratarse de una emergencia médica. Finalmente, no basta solo con la denuncia policial, sino que se requiere estrictamente un pedido formal por parte del juez a cargo de la causa.

A nivel nacional, Missing Children tiene registrados en su portal a más de 120 menores, aunque Llobet advierte que el número real es incierto debido a que no todas las denuncias llegan a la organización.

Entre los casos más dolorosos se encuentra el de Bruno Gentiletti, desaparecido en Rosario hace casi 30 años. Respecto a las recompensas —que recientemente fueron aumentadas para este caso—, la referente de Missing Children sostuvo en la entrevista: “Las recompensas sirven porque estimulan. Estamos convencidos de que en casos tan serios, hay gente que sabe qué pasó y el dinero puede romper ese silencio”.

Llobet criticó la lentitud administrativa que frena las búsquedas en las «horas de oro» (las primeras tras la desaparición). «El mecanismo actual requiere de mucha burocracia y eso hace que se pierda tiempo vital», señaló.

Como solución, la referente propuso una medida que ya funciona en otros países pero que en Argentina sigue pendiente: la participación obligatoria de las empresas de telefonía móvil.

“Es increíble que no esté implementado. La transmisión de fotos de chicos desaparecidos directamente a los teléfonos celulares de la población debería ser una herramienta imprescindible en casos de emergencia”, concluyó.

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