La localidad de Ricardone vuelve a ser escenario de un hecho cargado de sadismo e intimidación. Durante la madrugada de este viernes, desconocidos ingresaron al patio de una vivienda en el barrio Manarín y asesinaron al gato de una de las vecinas que encabeza los reclamos de justicia por el caso «Negrita». El animal fue hallado colgado de una sombrilla de paja, en un acto que la víctima calificó directamente como una «amenaza».
El ataque no parece ser un hecho al azar. Ocurrió en el mismo sector donde, hace menos de tres semanas, fue asesinada la perra Negrita, un caso que generó una fuerte ola de indignación y pedidos de seguridad en la zona. Según detallaron medios locales, el nivel de planificación de los agresores quedó en evidencia al constatarse que ninguna cámara de seguridad del vecindario logró registrar el ingreso.
«Las cámaras no grabaron nada porque las bloquearon», explicó la damnificada. A pesar de que los dispositivos contaban con suministro eléctrico, se sospecha el uso de inhibidores o bloqueadores de señal para garantizar la impunidad del acto.
Ante la gravedad de la situación, los vecinos se autoconvocaron este viernes por la noche en la intersección de las calles Benvenutti y Capitán Bermúdez. En un clima de profunda alarma y temor, exigieron respuestas inmediatas a las autoridades ante una escalada de violencia que busca, según denuncian, quebrar la voluntad de quienes piden justicia.
«Es una amenaza clara para que dejemos de reclamar», sostuvieron desde el barrio, mientras la investigación intenta determinar la identidad de los responsables de este nuevo ataque.


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