En el marco del Mundial 2026, la Asociación Americana de Hoteles y Alojamientos de Estados Unidos (AHLA) advirtió, según un informe, que hasta el 70% de las habitaciones que la FIFA había reservado en Boston, Dallas, Los Ángeles, Filadelfia y Seattle fueron canceladas, lo que supone una menor llegada de aficionados. La entidad afirma que esta situación pone en duda el impacto turístico y económico proyectado para el torneo, además de condicionar la planificación comercial hotelera.
Cabe mencionar que la AHLA representa a más de 32.000 establecimientos y a más del 80% de los hoteles franquiciados en el país norteamericano. El panorama descrito anteriormente, de acuerdo a la asociación, contrasta con la afirmación de la federación de que ya se vendieron más de cinco millones de entradas. Por tal, parte del problema se lo adjudicó a su política de alojamiento.
Según la entidad, el organismo rector del fútbol reservó un volumen excesivo de habitaciones para su propio uso, una estrategia que, a su juicio, “creó una demanda artificial”. Esa dinámica elevó los precios y llevó a los hoteles a proyectar ingresos, definir plantillas de personal y organizar sus preparativos sobre una demanda que luego no se materializó. En este contexto, la AHLA resaltó que el sector trabajó durante años para el torneo y realizó “inversiones significativas” sobre la base de las proyecciones oficiales.
Por su parte, la FIFA rechazó esa interpretación y aseguró que el proceso de alojamiento se desarrolló dentro de los términos pactados con las cadenas hoteleras. “La liberación de todas las habitaciones se realizó de acuerdo con los plazos acordados contractualmente con los hoteles asociados, una práctica habitual para un evento de esta magnitud”, señaló un portavoz del organismo y agregó: “En muchos casos, la liberación de habitaciones se realizó antes de las fechas límite establecidas para dar cabida a las solicitudes de los hoteles”.
La federación internacional también sostuvo que su equipo de alojamiento mantuvo “conversaciones constantes” con los responsables hoteleros durante todo el proceso de planificación. Según explicó, esos contactos incluyeron ajustes en las reservas, acuerdos tarifarios, confirmación de tipos de habitación, informes periódicos y reuniones generales, además de una comunicación continua con el sector.


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