Cristina Fernández de Kirchner volvió a plantear la posibilidad de una candidatura presidencial en 2027. En una entrevista con un medio estadounidense, la expresidenta afirmó que consideraría volver a competir si recupera sus derechos políticos, y cuestionó el rumbo económico y político del gobierno de Javier Milei.
“Cuando recupere mis derechos políticos, ¿por qué no?”, respondió ante la consulta sobre una eventual postulación. La frase resume buena parte de la conversación, aunque hoy Kirchner cumple una condena de seis años de prisión bajo arresto domiciliario y tiene una inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos.
La entrevista se hizo en su departamento de la ciudad de Buenos Aires y es la primera que da a un medio internacional desde que quedó firme la sentencia en la causa Vialidad. Además de la política nacional, habló del peronismo, de su vínculo con Luiz Inácio Lula da Silva, de su rutina diaria y de la presentación de su defensa ante el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas.
Críticas a Milei y autocrítica del peronismo
Kirchner sostuvo que todavía hay lugar para que las fuerzas progresistas se recuperen, tanto en la Argentina como en otros países. Según su análisis, los dirigentes de derecha que llegaron al poder con discursos antisistema podrían perder apoyo si sus promesas no se traducen en mejoras concretas. Como ejemplo, pronosticó una derrota de Donald Trump y los republicanos en las elecciones de medio término de Estados Unidos: “Paradójicamente, el hombre que ha hecho todo lo posible para ayudar a los gobiernos de derecha a ganar en América Latina perderá las elecciones en su propio país”.
Sobre la Argentina, consideró que el mismo descontento que llevó a Milei a la Presidencia puede volverse en su contra. “Muchos argentinos están frustrados porque sus vidas no han mejorado, su dinero no les alcanza hasta fin de mes y ven un gobierno que no solo no hace nada por los pobres, sino que los ataca activamente”, afirmó. También dijo que la oposición necesita algo más que cuestionar al oficialismo y debe presentar propuestas concretas y creíbles, sobre todo en materia de ingresos y deuda.
La exmandataria reconoció además que el peronismo tuvo responsabilidad en la derrota electoral de 2023. Durante el gobierno de Alberto Fernández, del que fue vicepresidenta, la inflación anual llegó al 211% y la pobreza alcanzó el 40%. Kirchner vinculó parte del malestar con la pérdida de poder adquisitivo y con la sensación de que trabajar ya no garantizaba vivir mejor: “Se produjo un colapso en la cultura laboral”, señaló, y mencionó que había quienes percibían que trabajar ocho horas por día les dejaba lo mismo o menos que recibir asistencia del Estado. Para ella, el desafío del progresismo es entender ese enojo que llevó a parte del electorado a votar propuestas antisistema.
La condena y el reclamo ante la ONU
Kirchner fue condenada en la causa Vialidad, que investigó irregularidades en la adjudicación de obras públicas en Santa Cruz durante sus gobiernos. La sentencia quedó firme en 2025 y desde entonces cumple la pena en su domicilio. En la entrevista volvió a negar haber cometido delitos y a calificar el proceso como político. “Dime dónde puse el dinero”, planteó, y agregó que si hubiera cometido los delitos que se le atribuyen habría podido comprar al sistema judicial.
Su defensa llevó el caso ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU. Los abogados sostienen que se vulneraron garantías fundamentales, que no se le permitió acceder a pruebas relevantes y que se la responsabilizó por decisiones de otros funcionarios. El objetivo es que el organismo revise esas presuntas violaciones y que se le restituyan los derechos políticos, aunque el Comité no es un tribunal de apelación y no puede anular por sí mismo una sentencia de la Justicia argentina. Un eventual pronunciamiento, de todos modos, podría tener repercusión internacional y abrir una discusión sobre las obligaciones del Estado argentino.
El abogado brasileño Rafael Valim, que integra su equipo jurídico, afirmó que la prioridad es recuperar los derechos políticos de la expresidenta. Como antecedente, mencionó el caso de Lula, que estuvo preso por causas de corrupción y recuperó la libertad cuando se anularon sus condenas.
Su rutina bajo arresto domiciliario
Kirchner contó que organiza sus días entre la actividad física, la lectura y el seguimiento de la política internacional. Entrena entre cuatro y cinco veces por semana con cinta de correr, step y pesas, y estudia inglés y chino, una actividad que según ella la ayuda a mantener la mente activa.
Una de las mayores dificultades, explicó, es la restricción de visitas: puede recibir personas cuatro horas por semana, repartidas en dos días, con un máximo de tres visitantes por encuentro. También dijo que teme que sus llamadas telefónicas estén siendo monitoreadas.


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