Economía

Crisis textil en Argentina: la actividad se desplomó un 25,7% y se perdieron 19.000 empleos


La industria textil argentina atraviesa uno de sus escenarios más críticos. Según el último informe de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (Fita), la actividad del sector registró una caída interanual del 25,7%, posicionándose como uno de los rubros más golpeados del entramado productivo nacional.

Durante diciembre de 2025, las fábricas operaron a tan solo el 35% de su capacidad instalada, una cifra alarmante que solo es superada por la parálisis de la industria automotriz. Mientras que el total de la industria argentina logró crecer un 1,6% en el acumulado del año, el sector textil retrocedió un 7,8%.

El impacto social de la crisis se refleja directamente en las planillas de empleo. De acuerdo con datos de la Secretaría de Trabajo, entre diciembre de 2023 y el cierre de 2025 se perdieron más de 19.000 puestos de trabajo. Solo en el último año, la reducción neta fue de 11.000 empleos formales en los rubros de textil, confecciones, cuero y calzado.

A contramano de la percepción general, la indumentaria se convirtió en el «ancla» de los precios en el inicio de 2026. En enero, el rubro registró una variación negativa del -0,5%, siendo el único sector de la economía con deflación mensual.

En la comparación interanual, los precios del sector subieron un 15,6%, una cifra que representa menos de la mitad de la inflación general, que se ubicó en el 32,4%.

El informe de la Fita destaca una dualidad preocupante en el comercio exterior:

  • Importaciones: Aunque la entrada de insumos bajó, la importación de prendas terminadas se disparó un 129% en volumen, con China como principal proveedor.

  • Exportaciones: Como contrapartida, enero de 2026 mostró una sorpresa positiva con un salto del 203% en las cantidades exportadas, impulsado principalmente por los tejidos de punto, que multiplicaron sus ventas al exterior por catorce.

Los rubros más afectados dentro del país siguen siendo los hilados de algodón y el acabado de productos, con desplomes superiores al 30%, lo que marca un inicio de año desafiante para la recuperación del sector.

QUINI