La Organización de las Naciones Unidas (ONU) enfrenta una de las situaciones económicas más delicadas de su historia. Su secretario general, António Guterres, alertó que el organismo atraviesa una crisis financiera sin precedentes debido al creciente incumplimiento en el pago de cuotas por parte de los Estados miembros.
Según informó la organización, el monto de las contribuciones adeudadas alcanzó niveles récord durante 2025, lo que obligó a implementar un fuerte plan de ajuste para sostener sus actividades. Entre las medidas adoptadas figuran recortes de personal, reducción de gastos operativos y una disminución del presupuesto previsto para 2026.
La situación se ve agravada por una normativa interna que obliga a la ONU a devolver fondos no utilizados, incluso cuando parte de esos recursos aún no fueron abonados por los países miembros. Desde la organización calificaron este escenario como una situación difícil de sostener en el tiempo.
Estados Unidos aparece como el principal deudor del organismo, seguido por otros países como China, Rusia, Venezuela, Brasil, Argentina, México e Irán. Además, Washington redujo significativamente sus aportes voluntarios a distintos programas y agencias de la ONU.
Frente a este panorama, el organismo puso en marcha el plan denominado ONU80, que contempla la eliminación de miles de puestos de trabajo y nuevos recortes presupuestarios. Los efectos ya comenzaron a sentirse en algunas sedes internacionales, donde se aplicaron medidas de ahorro energético y reducción de gastos.
Desde Naciones Unidas advirtieron que, si la situación financiera no mejora en los próximos meses, podrían verse afectadas actividades clave del organismo. Entre los riesgos mencionados figuran dificultades para sostener operaciones humanitarias, programas internacionales y el funcionamiento de algunas de sus principales dependencias.


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