El Ministerio Público de la Acusación (MPA) confirmó este martes que un hombre fue demorado mientras avanza la investigación por el crimen de Clorinda Medina, la mujer de 86 años hallada sin vida en su vivienda del barrio Ludueña, en la zona oeste de Rosario. La orden se dispuso en las primeras horas posteriores a la denuncia de su muerte violenta.
La fiscal Carla Ranciari, a cargo de la causa, resolvió que el sospechoso permanezca bajo custodia policial hasta establecer si tiene relación con el homicidio, ocurrido en pasaje Minetti al 5800. Todavía no existían elementos de peso para imputarlo formalmente y la funcionaria aguardaba el resultado de otras medidas de prueba antes de definir su situación procesal.
El caso generó fuerte repercusión al conocerse que la víctima presentaba golpes y tenía la cabeza cubierta con una bolsa. Por el estado en que fue hallada la vivienda, completamente desordenada, la hipótesis inicial de la investigación es la de un homicidio en ocasión de robo.
¿Quién es el hombre demorado?
Fuentes oficiales indicaron que el sospechoso identificado el lunes vive en la calle y suele frecuentar la zona del barrio Ludueña donde fue asesinada Medina, días antes de que se conociera el hecho. El MPA solicitó su aprehensión a partir de testimonios de vecinos de la víctima, y la policía lo arrestó mientras continúa la pesquisa sobre lo ocurrido desde fines de la semana anterior en la casa de la mujer.
Tras el traslado del cuerpo, la Fiscalía Regional Segunda preveía definir la situación procesal del demorado antes del mediodía. Hasta la mañana siguiente al operativo no habían trascendido indicios sobre la participación de otras personas en el hecho.
El hallazgo y la sospecha de robo
El crimen se descubrió el lunes, cuando una sobrina de Medina fue a buscarla para acompañarla a una consulta médica. Al notar que no respondía, llamó a un cerrajero para poder ingresar a la vivienda. Durante el relevamiento de la casa, los investigadores constataron que todo estaba revuelto, algo habitual en los hechos de robo, aunque hasta el mediodía no se había podido confirmar si faltaba algún objeto de valor.
Vecinos del barrio contaron que Medina tenía la propiedad en venta, aunque no sabían si había llegado a concretar alguna operación ni si había cobrado dinero por ese motivo. Según sus allegados, no la veían desde el miércoles o jueves de la semana anterior, un dato que coincide con el estado de descomposición del cuerpo al momento del hallazgo.
La fiscal Ranciari confirmó las versiones extraoficiales sobre la situación de la víctima: explicó que nadie había vuelto a tener contacto con ella ni la había visto fuera de su domicilio, y remarcó que Medina vivía sola, ya que su familiar más cercano no reside en Rosario y solo la visitaba en algunas ocasiones.
Una vecina y amiga de la mujer, con quien compartía la actividad religiosa, relató que la había visto por última vez en una reunión de la iglesia el martes anterior y que estaba por mudarse a la casa de una sobrina. Contó además que intentó comunicarse con ella durante varios días: golpeó la puerta en tres oportunidades y notó movimiento del perro de Medina, pero no obtuvo respuesta. Al principio pensó que su amiga había viajado al campo, ya que solía avisarle cuando lo hacía.


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