Un suboficial de la Policía de Acción Táctica fue condenado a ocho años de prisión por liderar una organización integrada por agentes policiales que cometió allanamientos ilegales, torturas, robo de droga y posterior comercialización clandestina de cocaína en Rosario.
Se trata de Guillermo David T., quien recibió además 11 años de inhabilitación absoluta, multa y costas judiciales, tras ser hallado responsable de una serie de hechos de corrupción policial ocurridos en agosto de 2024.
La sentencia fue dictada por un Tribunal Oral de Rosario integrado por los jueces Otmar Paulucci, Elena Dilario y Germán Sutter Schneider, en el marco del primer juicio de determinación de pena realizado bajo el nuevo Código Procesal Penal Federal vigente en el distrito desde mayo de 2024.
La investigación estuvo a cargo de la Unidad Fiscal Rosario y determinó que el acusado encabezaba un grupo conformado por otros seis efectivos de la PAT que realizaron procedimientos ilegales, privaron ilegítimamente de la libertad a varias personas, aplicaron tormentos físicos para obtener información y sustrajeron cocaína, dinero y otros bienes para luego vender parte de la droga en la ciudad de Santa Fe.
Según la causa, el 13 de agosto de 2024 los agentes irrumpieron sin orden judicial en una vivienda de calle Forest al 5600, donde redujeron a tres adultos y dos menores de edad.
Durante ese operativo ilegal, se apropiaron de cuatro ladrillos de cocaína, armas de fuego, cuchillos de colección y cerca de 6.000 dólares, para luego retirarse en móviles policiales.
La pesquisa también acreditó que ese mismo día Toledo y otro suboficial sometieron a dos detenidos a golpes, amenazas y descargas eléctricas para obtener información sobre un proveedor de estupefacientes.
En allanamientos posteriores realizados en la capital provincial se secuestró una picana eléctrica que habría sido utilizada para aplicar tormentos a las víctimas.
El tribunal consideró probado que Toledo tuvo un rol de liderazgo dentro de la organización, extremo que fue reconstruido mediante testimonios, peritajes telefónicos y diversas pruebas recolectadas durante la investigación.
Otros seis policías ya habían sido condenados mediante juicios abreviados por los mismos hechos, con penas de entre dos y siete años de prisión.
Durante la audiencia, la fiscalía remarcó la gravedad institucional del caso y sostuvo que las prácticas abusivas desplegadas por Toledo no fueron hechos aislados, sino parte de un patrón persistente de violencia y corrupción dentro de la fuerza.
El tribunal dispuso además que el condenado continúe detenido con prisión preventiva hasta que la sentencia quede firme.


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