Un fuerte terremoto de magnitud 7,4 sacudió el lunes gran parte de Colombia, con epicentro en la localidad de San José del Palmar, en el departamento del Chocó. El movimiento telúrico, que se sintió con fuerza incluso en Bogotá, dejó según el último balance al menos 240 muertos y más de 660 heridos, una cifra que continúa en aumento a medida que avanzan las tareas de rescate.
Las ciudades más afectadas son Cali, Pereira, Manizales, Quibdó y Armenia. Según los reportes regionales, Cali concentra la mayor cantidad de víctimas fatales, seguida de cerca por Pereira. El sismo provocó además el colapso de al menos 165 edificios y daños estructurales severos en hospitales, escuelas, viviendas, rutas y aeropuertos, varios de los cuales debieron suspender sus operaciones.
El presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, declaró el desastre de carácter nacional y coordina desde Bogotá la respuesta de emergencia, en contacto permanente con los puestos de mando instalados en las zonas más golpeadas. Distintos hospitales, como los de Cali, llegaron a declarar alerta roja al alcanzar el 100% de su capacidad. Las autoridades también reportan cientos de personas desaparecidas, mientras los equipos de rescate continúan trabajando entre los escombros en busca de sobrevivientes.
La tragedia generó una ola de solidaridad internacional: la Unión Europea movilizó su servicio satelital Copernicus para apoyar las tareas de evaluación de daños, y varios jefes de Estado de la región expresaron sus condolencias. A raíz del sismo, se postergaron los partidos de fútbol local y también los encuentros de ida de octavos de final de la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana que estaban programados en el país.
El balance de víctimas sigue siendo preliminar y podría seguir en aumento en las próximas horas, a medida que los equipos de emergencia completen la evaluación en los municipios más afectados.


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