Como es costumbre en la antesala de cada derbi de la ciudad, los capitanes y protagonistas de ambos clubes se sentaron frente a los micrófonos para dar inicio formal a la semana del Clásico Rosarino. Luca Regiardo, por el lado rojinegro, y Jeremías Ledesma, por el auriazul, compartieron sus sensaciones a pocas horas del enfrentamiento del domingo en el Estadio Marcelo Bielsa.
La actualidad de Newell’s es compleja. Tras la salida de la dupla Orsi-Gómez por malos resultados, Frank Darío Kudelka asumió la conducción técnica el pasado jueves, teniendo apenas días para preparar el partido más importante del semestre.
Regiardo, el juvenil de Arequito, no esquivó la realidad deportiva del club (15° en la Zona A):
«No es la situación que planeábamos, pero estamos con muchas ganas. Al hincha le digo que se quede tranquilo: vamos a salir a ser protagonistas y a dejar la vida».
El mediocampista enfatizó que el equipo no saldrá a especular y que buscarán compensar el presente con «cabeza y corazón» desde el primer minuto.
Por el lado de Arroyito, el panorama es más alentador. El equipo de Jorge Almirón marcha cuarto en la Zona B y llega con el envión de una victoria ante Gimnasia. Sin embargo, «Conan» Ledesma —quien se adueñó del arco por encima de «Fatura» Broun— fue tajante al despegarse del rótulo de favoritos.
«Los clásicos son partidos aparte, no importa cómo se viene sino ese día en sí», señaló el ex-Cádiz. Además, dejó una reflexión sobre el peso emocional de jugar este encuentro para los formados en el club: «Hay mucha ansiedad y presión social. A veces el trasfondo es bastante pesado».
Uno de los puntos altos de la conferencia fue la mención a Marco Ruben. Ledesma no ocultó su asombro ante la vigencia del ídolo: «Lo miraba entrenando esta mañana; ver cómo definía y se movía con 39 años, da miedo».
Más allá de la rivalidad deportiva y las urgencias de cada lado, ambos futbolistas coincidieron en bajar los decibeles de la confrontación externa. Ledesma, con la voz de la experiencia, pidió que el folclore se disfrute «en calma y paz», recordando que la responsabilidad de ganar es compartida por la magnitud del encuentro.


Seguinos