El conflicto por el cierre de la planta de caucho sintético de Pampa Energía en Puerto General San Martín se volvió a tensar este lunes. Con el vencimiento de la conciliación voluntaria, los trabajadores nucleados en el Sindicato de Obreros y Empleados Petroquímicos Unidos (SOEPU) se movilizaron hasta la sede Rosario del Ministerio de Trabajo de Santa Fe para reclamar que la cartera laboral dicte la conciliación obligatoria y así garantizar la continuidad de los puestos de trabajo.
Según explicó el secretario gremial de SOEPU, Rodrigo Jordana, al portal regional 11Noticias, el conflicto afecta de manera directa a 120 operarios que hasta ahora estaban bajo la figura de «dispensados»: seguían cobrando su sueldo pese a no estar trabajando, un esquema que vencía este mismo lunes si no había una nueva definición oficial.
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El dirigente agregó que ya se están realizando las tareas para lograr una parada de planta segura, aunque denunció que la empresa despidió a trabajadores que cumplían tareas de brigadistas, lo que —según su lectura— compromete la seguridad de las instalaciones.
Oferta de retiro
Ante la decisión de la compañía de abandonar definitivamente el negocio del caucho sintético en el país, Pampa Energía avanzó con propuestas económicas para desvincular al personal, que tiene un promedio de antigüedad superior a los 20 años. De acuerdo con Jordana, la oferta se calcula según la nueva Ley de Contrato de Trabajo, lo que representa para los trabajadores una pérdida de alrededor del 30% respecto de lo que hubieran cobrado con la legislación anterior.
El dirigente reconoció que, en un contexto de deudas y necesidades económicas urgentes, algunos operarios están evaluando aceptar la propuesta, aunque desde el gremio piden esperar porque consideran que la planta todavía puede seguir funcionando.
El contraste con la nueva inversión en Bahía Blanca
Uno de los puntos que más indignación generó entre los trabajadores es la comparación entre el cierre en el Cordón Industrial santafesino y los anuncios de inversión de la misma empresa en el sur bonaerense. Según recordaron desde SOEPU, apenas unos días antes había trascendido que Pampa Energía construirá una planta de urea en Bahía Blanca que generaría cerca de 1.500 puestos de trabajo, mientras en Puerto San Martín avanza con el desmantelamiento de una planta con décadas de historia.
Respaldo de la CGT nacional
En las últimas horas, la lucha del sindicato sumó el respaldo formal de la CGT regional Rosario y de la conducción de la CGT Nacional. Con ese apoyo político y sindical, los trabajadores no descartan escalar el conflicto: en una asamblea reciente, definieron por unanimidad darle mandato a la comisión directiva para avanzar con medidas de fuerza directas —incluida la paralización de todo el complejo— si la reunión de este lunes con el Ministerio de Trabajo no arroja una respuesta favorable.
A fines de julio, Pampa Energía había notificado al sindicato su decisión de discontinuar la producción en la planta, la última de caucho sintético que operaba en el país y la primera de su tipo instalada en Sudamérica. En ese momento, la empresa había justificado la medida en la caída del mercado interno, vinculada al cierre de la fábrica de neumáticos Fate, uno de sus principales compradores.
El complejo, que en su momento perteneció a la ex PASA Petroquímica, había detenido su actividad productiva días antes del anuncio oficial, y el gremio ya advertía que la medida ponía en riesgo más de 140 puestos de trabajo, entre personal directo y contratado.


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