La caspa es uno de los problemas más comunes del cuero cabelludo y puede afectar a personas de distintas edades. Aunque en la mayoría de los casos se trata de un cuadro leve, conocer por qué aparece y qué tipo de caspa se tiene es clave para poder tratarla de forma adecuada.
La piel del cuero cabelludo se renueva de manera constante. La capa más externa, llamada epidermis, reemplaza sus células aproximadamente cada 28 días. En condiciones normales, esas células muertas se desprenden de forma microscópica y pasan desapercibidas. Sin embargo, cuando el cuero cabelludo se desequilibra y la renovación celular se acelera, se acumulan más células muertas y aparecen las escamas visibles conocidas como caspa, que muchas veces también generan picazón. Para desarrollar información del tema, el equipo de Escenario Mercenario estuvo en contacto con Lara Rucci, del Colegio de Farmacéuticos.
En general se distinguen dos tipos principales de caspa. La caspa seca presenta escamas blancas, pequeñas y sueltas que suelen caer sobre la ropa. En estos casos el cuero cabelludo suele estar seco y puede aparecer picazón o enrojecimiento. Este tipo puede verse favorecido por factores como el clima frío o seco, la calefacción, la radiación solar, los cambios hormonales, el estrés o el uso inadecuado de productos capilares.
La caspa grasa, en cambio, se caracteriza por escamas más grandes, amarillentas y adheridas al cuero cabelludo o al cabello. Generalmente aparece cuando hay una mayor actividad de las glándulas sebáceas, lo que produce un exceso de sebo. Ese exceso hace que las células muertas se agrupen y formen pequeñas placas.
En algunos casos, este ambiente graso favorece el crecimiento de microorganismos que viven de forma natural en la piel, como el hongo Malassezia. Cuando se altera el equilibrio del cuero cabelludo puede generarse una inflamación conocida como dermatitis o eczema seborreico, que suele ser recurrente.
Si bien la caspa suele ser un problema leve, es recomendable consultar cuando es persistente, cuando aparece enrojecimiento importante, picazón intensa, caída del cabello o secreciones en el cuero cabelludo.
Algunos hábitos simples pueden ayudar a mejorar el estado del cuero cabelludo, como evitar lavar el cabello con agua muy caliente, usar agua tibia, no frotar el pelo con la toalla, utilizar cepillos suaves y reducir el uso del secador o emplearlo a baja temperatura. También se recomienda usar los productos de peinado en pequeñas cantidades y no aplicarlos directamente sobre el cuero cabelludo.
La alimentación también puede influir. Moderar el consumo de alimentos muy grasos, azucarados o alcohol y mantener una dieta equilibrada con frutas, verduras y cereales integrales puede contribuir a una piel más saludable.
Ante estos problemas, muchas personas consultan primero en la farmacia. El farmacéutico puede orientar sobre el tipo de caspa, recomendar el champú adecuado y aconsejar cuándo es necesario acudir al médico.
Aunque es muy frecuente, la caspa es un problema que suele poder controlarse con cuidados adecuados, productos específicos y hábitos saludables para mantener el equilibrio del cuero cabelludo.
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