Rosario

Carolina Labayru propone endurecer los controles sobre vehículos con patentes adulteradas


Hay conductores que doblan, tapan o adulteran las chapas patentes de sus vehículos para evitar ser identificados durante los controles de tránsito o por las cámaras de videovigilancia. Hoy, los agentes municipales no pueden remitirlos al corralón porque la normativa vigente no lo contempla.

Para terminar con esa situación, la concejal Carolina Labayru presentó un proyecto de ordenanza que modifica el Código de Tránsito y el Código de Convivencia Ciudadana de Rosario con el objetivo de cerrar esa grieta normativa y fortalecer las herramientas de control del Estado.

La iniciativa permitirá que los inspectores puedan remitir al corralón vehículos con chapas patentes ausentes, adulteradas, ocultas, ilegibles o colocadas de manera antirreglamentaria tanto cuando estén circulando como cuando permanezcan estacionados en la vía pública.

Además, establece un régimen de sanciones más severo para quienes adulteren deliberadamente la chapa patente o utilicen elementos destinados a impedir su identificación por parte de los agentes municipales o de los sistemas de fiscalización electrónica.

El proyecto también diferencia las situaciones involuntarias —como una patente deteriorada o un extravío debidamente acreditado— de aquellas maniobras realizadas con la intención de impedir la identificación del vehículo.

Para Labayru, la iniciativa trasciende el ámbito del tránsito.

«Una patente adulterada no sólo dificulta un control de tránsito. También impide que las cámaras puedan identificar un vehículo cuando comete una infracción o cuando puede estar vinculado a un hecho delictivo. Fortalecer los controles también es fortalecer la seguridad», sostuvo.

La edil explicó que la propuesta nació luego de reuniones mantenidas con agentes municipales que le plantearon las dificultades que encuentran diariamente durante los operativos.

«Hay una grieta en la ordenanza que algunos vivos aprovechan para esquivar los controles. Nuestro trabajo es cerrar esas grietas para que las reglas valgan para todos», afirmó.

Finalmente, Labayru señaló que la iniciativa forma parte de una idea más amplia.

«Durante mucho tiempo naturalizamos las avivadas. Yo creo exactamente lo contrario: el que hace las cosas bien tiene que sentirse respaldado por el Estado. Recuperar una cultura de respeto por las normas también es una forma de construir una ciudad más segura.»

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