La Justicia rosarina dictó este jueves una condena contra Nahuel Comelles Collazo, de 30 años, por su rol en el ataque incendiario ocurrido el 22 de febrero en el predio Jorge Griffa de Newell’s Old Boys, ubicado en Bella Vista. Durante el episodio se prendió fuego parcialmente el auto del juvenil Facundo Guch y se produjeron daños en las instalaciones del club.
La causa se resolvió mediante un juicio abreviado, acordado entre la fiscal Paula Barros —de la Unidad de Violencias Altamente Lesivas (UVAL)— y la defensa del acusado, y homologado por la jueza María Verón. El tribunal fijó una pena de tres años de prisión en suspenso, al considerarlo coautor de intimidación pública agravada por el uso de explosivos, daños, y un hecho adicional de daño calificado cometido con anterioridad.
Según la investigación del Ministerio Público de la Acusación, el ataque respondió a una acción planificada por varias personas, cuyo propósito habría sido sembrar miedo, causar alarma pública y presionar a la institución deportiva a través del uso de explosivos caseros.
De acuerdo con la fiscalía, los agresores se trasladaron en dos Volkswagen Gol Trend y se juntaron previamente en la zona de avenida 27 de Febrero y Teniente Agneta para organizar el operativo. Uno de ellos había alterado la patente de uno de los autos para evitar ser identificado.
La reconstrucción de los hechos indica que, mientras un vehículo avanzaba hacia las cercanías del predio, el auto donde iba Comelles Collazo se apartó del grupo para cumplir funciones de respaldo: vigilancia, logística y cobertura de la huida.
Posteriormente, al menos dos atacantes entraron al complejo por un lateral cercano a las canchas, sobre calle Aborígenes Argentinos, y lanzaron dos artefactos incendiarios. Uno cayó sobre el Audi A3 del futbolista Facundo Guch, generando fuego en el techo del vehículo; el otro impactó contra el edificio Jorge Griffa, causando daños materiales. Como parte de la maniobra, también dejaron colgada una bandera con una amenaza dirigida al club, buscando reforzar el efecto intimidatorio.
La fiscalía remarcó que la acción implicó un riesgo real de incendio con peligro para bienes de terceros, dado que las bombas se arrojaron en un predio con autos estacionados, edificios e instalaciones deportivas activas.
Además de la pena en suspenso, Comelles Collazo deberá cumplir varias reglas de conducta durante tres años: fijar domicilio, no acercarse al predio de Newell’s, no tener contacto con las víctimas ni con los demás acusados, someterse a tratamiento psicológico y asistir a talleres sobre violencia en el fútbol.
Como reparación, tendrá que costear la impermeabilización de unos 100 metros cuadrados en un inmueble que indique el club —trabajo valuado en 1,8 millones de pesos— y donar, en cuotas, 1,6 millones de pesos a la Fundación del Hospital de Niños Víctor J. Vilela.
En la misma causa ya habían sido imputadas otras dos personas, identificadas por las iniciales M.S. y J.P., mientras continúa la investigación para establecer si hubo más implicados en el operativo.


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