La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aprobó un nuevo medicamento en pastillas para reducir el colesterol que, según los ensayos clínicos, logra bajar los niveles muy por debajo de lo que permiten alcanzar las estatinas, los fármacos económicos más utilizados hasta ahora para este fin.
El nuevo fármaco se llama enlicitida, se comercializa bajo la marca Lipfendra y es fabricado por el laboratorio Merck. Se trata de una pastilla de toma diaria que actúa inhibiendo una proteína llamada PCSK9, la misma que ya es blanco de otros tratamientos inyectables para el colesterol que existen en el mercado desde hace años.
En los ensayos clínicos, el medicamento demostró la capacidad de reducir el colesterol LDL —conocido como el colesterol «malo»— a valores de 50, 60 o incluso menos. Como referencia, una persona adulta que no toma ningún tratamiento suele tener niveles de LDL superiores a 100.
Por qué es relevante bajar el LDL
Las guías médicas actuales sobre manejo del colesterol, elaboradas por sociedades como la Asociación Estadounidense del Corazón y el Colegio Estadounidense de Cardiología, establecen metas más exigentes según el riesgo cardiovascular de cada persona:
- Quienes tienen un riesgo superior al promedio de sufrir un infarto o un accidente cerebrovascular deberían mantener su LDL por debajo de 70.
- Quienes ya sufrieron un evento cardiovascular, como un infarto, deberían ubicarlo por debajo de 55.
Alcanzar esos umbrales con estatinas solas no siempre es posible, lo que llevó al desarrollo de terapias adicionales como los inhibidores de PCSK9.
Pastilla versus inyectables: la principal ventaja
Hasta la aprobación de esta pastilla, los inhibidores de PCSK9 solo estaban disponibles en forma inyectable, con un costo mensual de entre 500 y 600 dólares o más. Ese factor, sumado a la resistencia de algunas aseguradoras a cubrir el tratamiento y a que muchos pacientes prefieren evitar inyecciones, hizo que su uso fuera muy bajo: apenas el 1% de los seis millones de pacientes elegibles los utiliza en la actualidad.
La nueva pastilla busca resolver esas barreras. Su precio de lista se fijó en 315 dólares por un suministro de 30 días, considerablemente más bajo que los inyectables, y no requiere entrenamiento ni predisposición especial para aplicarla, ya que se toma como cualquier otro comprimido diario.
Qué dicen los especialistas
Cardiólogos no vinculados al laboratorio que desarrolló el medicamento recibieron con entusiasmo tanto la aprobación como el precio fijado. La expectativa es que, al tratarse de una opción más accesible y sencilla de administrar que los inyectables, muchos más pacientes logren mantener controlado su colesterol a largo plazo.
Según estudios previos sobre los inhibidores de PCSK9 inyectables, este mecanismo de acción puede reducir en un 20% el riesgo de sufrir un infarto en pacientes de alto riesgo. Merck realiza actualmente un estudio para confirmar si la versión en pastilla produce el mismo beneficio clínico.
Quiénes podrán acceder al tratamiento
A diferencia de otros tratamientos más complejos, la nueva pastilla podrá ser recetada tanto por médicos de atención primaria como por cardiólogos, sin necesidad de derivación a un especialista. Esto amplía significativamente el universo de pacientes que podrían acceder al tratamiento, especialmente aquellos que ya toman a diario otros medicamentos como antihipertensivos, estatinas o aspirina, y para quienes sumar una pastilla más a su rutina resulta más simple que aplicarse una inyección periódica.


Seguinos