El ex jefe de Gabinete Manuel Adorni sostuvo, a través de su defensa, que el nivel de vida que mostró desde que llegó a la función pública en el gobierno de Javier Milei hasta su renuncia, el 27 de junio, se explica por ahorros en criptomonedas que guardó en su casa sin declarar, por préstamos y por sus sueldos.
Según el escrito, él y su esposa, Bettina Angeletti, decidieron de manera deliberada no modificar su nivel de consumo pese a contar con esos fondos. Priorizaron el ahorro y la prudencia patrimonial.
El pedido del fiscal y los fondos no declarados
El fiscal federal Gerardo Pollicita le exigió aclarar inconsistencias en 20 puntos de su evolución patrimonial. Entre los principales figuran la compra y refacción de su casa en el country Indio Cuá, un departamento en Caballito y gastos hechos con tarjetas de crédito de empleados en la Casa de Gobierno.
Sobre el origen de los fondos cripto no declarados, el abogado Matías Ledesma planteó que mantener ahorros en efectivo y en moneda extranjera, fuera del sistema bancario y del radar de ARCA, es una práctica extendida en amplios sectores de la sociedad argentina. Agregó que no es excepcional ni implica por sí misma un propósito ilícito.
Tarjetas de empleados y otras compras
Adorni explicó que las compras y pagos hechos con la tarjeta de su entonces secretaria, Gisela Kocsis, como un lavarropas, eran parte de las tareas de asistencia personal y laboral de ella. Según dijo, le reintegraba esos gastos en efectivo.
Dio una explicación similar para la compra con la tarjeta de otra empleada, Laura Schiuma: se la prestó para una compra puntual y le devolvió el dinero cuando llegó el resumen.
Los colchones y la ropa blanca por $8 millones los organizó Kocsis. Los pagó Angeletti en el local, en efectivo.
Las consolas y proyectores de videojuegos que se le atribuyen, comprados desde su cuenta de Mercado Libre con la tarjeta de su amigo Luis Aluju, eran para este último.
La defensa también atribuyó a las ganancias de las criptomonedas los viajes a Aruba y al hotel Llao Llao, en Bariloche, entre otros gastos.
Escrituras y departamento de Caballito
Sobre los pagos a la escribana Adriana Nechevenko por las escrituras de sus propiedades, indicó que todo se abonó en efectivo y que se facturó a nombre de su esposa porque ella hizo los trámites.
Respecto del departamento de Miró 550, en Caballito, atribuyó los USD 30.000 en efectivo abonados en la escritura a los mismos ahorros en dólares provenientes de las criptomonedas. El resto se financió con un mutuo. Los muebles comprados a Matías Tabar se habrían pagado con esos fondos.
Las refacciones se valuaron a partir de la estimación de Pablo Feijoo, dueño anterior del inmueble, quien las habría calculado entre USD 30.000 y USD 40.000. La diferencia declarada se atribuyó a una obligación de pago de USD 62.500 con Feijoo.
El lote de Indio Cuá
Según la defensa, el lote 380 del country costó USD 120.000. De ese monto, USD 100.000 provinieron de un mutuo con garantía hipotecaria sobre el departamento de los Adorni en Asamblea 1132. Los otros USD 20.000 se pagaron en efectivo con dinero de su esposa.
Sobre la falta de inclusión inicial del bien en las declaraciones juradas, explicó que se rectificó el 10 de junio de 2026. En esa corrección se asignó a cada cónyuge el 50% del activo y el 50% de la deuda hipotecaria, conforme al régimen de comunidad de bienes. La tasa de ingreso al country, de USD 5.000, se imputó a los ahorros en dólares.
La obra y el contratista
Adorni afirmó que los desembolsos por la refacción de su casa en Indio Cuá y los pagos a Tabar salieron de los mismos ahorros en dólares obtenidos con las inversiones en cripto.
La defensa cuestionó que la obra hubiera costado USD 245.000 —o USD 245.929, según las referencias—, como declaró el contratista. Enumeró presuntas inconsistencias en planillas, facturas, remitos y presupuestos:
- errores aritméticos;
- montos distintos en documentos sucesivos;
- gastos sin respaldo;
- entregas de materiales en domicilios diferentes;
- facturas emitidas a nombre del contratista;
- ausencia de planos, dirección técnica y presupuesto integral.
El escrito sostuvo que los pagos efectivamente identificados sumaron USD 175.000. Un informe de un arquitecto de parte estimó el valor técnico de mercado de la obra en USD 174.954,58.
Gastos cotidianos y cuadros financieros
Para los gastos diarios, viajes, educación y alquileres, la defensa afirmó que se pagaron con el sueldo de Adorni, la facturación de su esposa, rendimientos financieros y ahorros en dólares. Aseguró que en ningún semestre del período analizado el consumo o la inversión del matrimonio superó los recursos lícitos disponibles.
El escrito detalla pagos de decoración, tratamientos odontológicos, telecomunicaciones, viajes y seguridad. Según el caso, se abonaron en efectivo, con tarjetas o por transferencias.
La defensa presentó además cuadros para 2024, 2025 y el primer semestre de 2026, con ingresos, gastos, compras de dólares, tarjetas, transferencias internas, saldos bancarios, billeteras virtuales, efectivo y fondos al cierre de cada período. Entre las fuentes de ingresos incluyó la facturación vinculada a Agropecuaria Las Helenas.
Préstamos privados y una operación de $18,3 millones
Adorni indicó que se trató de préstamos privados, entre ellos uno con su madre, Silvia Pais. Sostuvo que su validez no exige escritura pública, registración ni pacto de intereses, y que esas deudas figuran en sus declaraciones juradas impositivas. También señaló que la falta de documentación adicional es habitual en préstamos entre familiares. Para respaldarlo, la defensa citó jurisprudencia comercial: un contrato informal no demuestra mala fe cuando el préstamo es entre parientes.
Por último, la defensa negó que $18,3 millones se hubieran pagado en efectivo. Dijo que se trató de una permuta: entregaron una Renault Captur que el matrimonio había comprado en 2021. Como pagos adicionales informó dos transferencias de $1 millón —una desde una cuenta de Adorni y otra desde la de su esposa— y un pago con tarjeta Visa en seis cuotas de $200.000. Aseguró que están respaldados por resúmenes bancarios y de tarjeta.



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