La conmoción en el barrio Empalme Graneros por la denuncia de abuso sexual en el Jardín de Infantes Nº 261 «Paulo Freire» sumó nuevos capítulos en las últimas horas. Tras dos jornadas de máxima tensión —con graves disturbios frente a la institución y el posterior apartamiento del portero Rubén Augusto L. (55)—, el Ministerio de Educación provincial dispuso la suspensión de clases para este viernes. El regreso a las aulas no tiene fecha confirmada.
Mientras tanto, continúan las reuniones con docentes y directivos. Las autoridades implementaron un fuerte dispositivo de seguridad con refuerzo policial tanto en los alrededores del jardín como en la escuela primaria lindante, epicentro de los principales focos de conflicto. Además, dado el nivel de agresiones y amenazas registradas durante las protestas, algunas docentes y directivas cuentan con custodia policial en sus domicilios particulares.
La causa judicial se expande: ya son cuatro las denuncias
Lo que comenzó con una presentación inicial a mediados de semana escala rápidamente en los tribunales. Tres denuncias ya están formalizadas y una cuarta se sumaría este viernes, cuando otra familia planea acercarse al Centro de Justicia Penal. El portero permanece detenido en una dependencia policial bajo las órdenes de la fiscal Antonela Valente. Las nuevas declaraciones testimoniales, pericias y abordajes interdisciplinarios con psicólogos serán determinantes para la inminente audiencia imputativa.
Con el objetivo de recomponer el vínculo con la comunidad, la cartera educativa programó reuniones con las familias a partir de la semana próxima, con una asamblea general el próximo martes entre funcionarios, equipos docentes y allegados de los alumnos.
Los crudos testimonios sobre el presunto modus operandi
Fabiana, la madre que impulsó la primera denuncia, volvió a presentarse ante los medios este jueves y relató lo que su hijo de 4 años le reveló en las últimas horas.
Según sus palabras: «Mi hijo me contó de todas las cosas, me estaba hablando de que le ponía cinta en la boca, de todo el abuso que le estaba haciendo. Eso lo primero que hacían cuando sonaba el recreo: decían ‘Váyanse a jugar con Rubén al arenero’. Y la casita está aparte».
La mujer apuntó directamente contra la falta de supervisión docente en esos espacios, señalando que los niños compartían el recreo sin presencia de otros adultos. Según el relato, el portero presuntamente encerraba bajo llave a los menores en una estructura de juegos ubicada en el patio. Ante este panorama, el colectivo de padres renovó el llamado urgente a que toda familia que sospeche de alguna situación irregular se acerque a la Justicia para aportar pruebas, con el fin de evitar que el sospechoso pueda recuperar la libertad.


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