Durante más de un año, una familia boliviana creyó que un pequeño felino encontrado junto a una carretera era simplemente un gato doméstico. Comía huevos y pasta y vivía en una vivienda rural, pero su comportamiento delataba algo distinto: acechaba gallinas, maullaba de forma diferente y conservaba los instintos de un depredador salvaje. Una década después de aquel hallazgo, los análisis genéticos confirmaron que se trataba de una especie hasta entonces desconocida para la ciencia: Leopardus tilcayo, la primera nueva especie de felino descrita formalmente en más de un siglo.
Un «gato extraño» que llamó la atención de una científica
El animal había sido encontrado de cachorro cerca de un bosque de los Yungas de Bolivia y terminó en el santuario de vida silvestre Senda Verde. Corría el año 2016 cuando la bióloga y exploradora Paola Nogales-Ascarrunz, fundadora del Programa de Investigación de Félidos Bolivia, fue convocada para examinarlo. El felino tenía el hocico pequeño, orejas cortas y redondeadas, bigotes largos y un pelaje con manchas similares a las de un leopardo, además de un tamaño demasiado reducido para ser un gato doméstico. La investigadora quedó fascinada con el ejemplar y le tomó un centenar de fotografías.
En un primer momento, la explicación parecía simple: el animal pertenecería a Leopardus tigrinus, especie conocida también como tigrino, oncilla, tigrillo o gato tigre. Pero unos años más tarde esa identificación empezó a tambalearse.
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Una diferencia que no encajaba
En 2019, al comparar las fotografías del felino con imágenes de referencia de Brasil para un folleto sobre especies bolivianas, Nogales-Ascarrunz notó que las rosetas del animal eran mucho más grandes que las de cualquier otro gato tigre conocido.
La confirmación llegó recién cuando el equipo pudo avanzar con análisis genéticos más precisos, en colaboración con el genetista Eduardo Eizirik, de la Pontificia Universidad Católica de Río Grande do Sul, y Jonas Lescroart, de la Universidad de Amberes. El estudio, publicado en la revista Current Biology, comparó los genomas completos de 38 individuos del género Leopardus, incluidos ejemplares vivos y especímenes de museos, mediante una técnica conocida como museómica. El resultado confirmó que el felino boliviano correspondía a una rama evolutiva distinta.
Una especie pequeña con una historia evolutiva antigua
La nueva especie recibió el nombre de Leopardus tilcayo, en referencia a la denominación que los habitantes de los Yungas usan tradicionalmente para nombrarlo, transmitida de generación en generación.
El animal mide unos 46 centímetros de cabeza a cuerpo y pesa alrededor de 1,3 kilogramos. Por su tamaño y aspecto puede confundirse con otros felinos pequeños manchados, como el margay o el ocelote, aunque su historia evolutiva es mucho más antigua: los análisis indican que se separó de otros felinos hace aproximadamente 1,4 millones de años.
El hallazgo también reordena la clasificación de los llamados «gatos tigre sudamericanos», que ahora incluye al menos cinco especies: Leopardus tilcayo, Leopardus guttulus, Leopardus emiliae, Leopardus pardinoides y Leopardus tigrinus, además de una nueva subespecie propuesta en Perú, Leopardus tigrinus antisuyo.
Un descubrimiento con impacto en la conservación
Más allá de sumar un nombre al catálogo de felinos, el hallazgo obliga a revisar cómo se estudian y protegen estas poblaciones. Durante décadas, las similitudes físicas llevaron a agrupar a distintos gatos tigre dentro de una misma especie, pero los análisis genómicos revelan diferencias que no siempre son visibles a simple vista, según planteó Eizirik.
Por el momento, el único ejemplar identificado con certeza sigue en Senda Verde: debido a la impronta humana adquirida durante su crianza y a los problemas derivados de su alimentación inicial, no pudo regresar a su hábitat natural. El equipo de investigación busca ahora determinar, mediante cámaras trampa y nuevas muestras genéticas, si existen más ejemplares de tilcayo en libertad.



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