Paula y Gabriela nacieron el 22 de marzo de 1986 en el Hospital Italiano con apenas trece minutos de diferencia, pero sus vidas siguieron caminos completamente distintos. Mientras una creció en Miami, dentro de una familia de profesionales y hoy es abogada, casada y con hijos, la otra se crió en Morón, en un hogar de clase media con dificultades económicas.
Durante casi 40 años, sus historias transcurrieron sin ningún punto de contacto. Sin embargo, estaban unidas por un hecho oculto, inesperado y dramático: habían sido cambiadas al nacer y criadas por familias que creían que eran sus hijas biológicas.
El caso comenzó a salir a la luz a principios de 2024, cuando Paula decidió hacerse un test de ancestralidad, un estudio genético utilizado para rastrear orígenes familiares. El resultado fue desconcertante: no había compatibilidad con sus padres. Pensando en un error, repitió el análisis, pero el resultado fue el mismo. Entonces avanzó con un estudio de ADN.
El resultado fue contundente: no era hija biológica de quienes la habían criado. El impacto fue inmediato. Su madre, profundamente afectada, insistía en que eso no podía ser cierto, ya que la había gestado durante nueve meses. La mujer no mentía, pero la realidad era otra. Frente a esta situación, la familia decidió avanzar judicialmente y se contactó con el abogado Ignacio Leguizamón Peña, quien inició una causa en un juzgado civil de la Ciudad de Buenos Aires.
La primera medida fue solicitar al Hospital Italiano toda la documentación de los nacimientos ocurridos entre el 21 y el 23 de marzo de 1986. La respuesta generó sorpresa: no figuraban registros del 22 de marzo, pero sí ocho nacimientos el día 21 y dos el 23. Desde la clínica explicaron que los nacimientos previos al cambio de guardia de las 8 se registraban como del día anterior. Fue entonces cuando el abogado encontró un dato clave.
“Nos fijamos entonces en el día 21, que me pareció lo más lógico, y noté que el nacimiento anotado en el ítem 7 era el de mi clienta, pero que el 8 había sido sólo trece minutos más tarde. No era el único detalle; además, había una diferencia de sólo cien gramos entre una y otra. No me preguntes por qué, pero tuve una corazonada. Algo me dijo que tenía que buscar en la historia de esa nena, que se llamaba Gabriela”, relató.
La búsqueda de la “beba N°8”
A partir de ese hallazgo, la Justicia solicitó al Registro Civil las partidas de nacimiento de niñas nacidas en esa fecha en el hospital. Así lograron identificar a Gabriela y a su familia. El abogado inició entonces una intensa búsqueda para ubicarla. Tras semanas de trabajo, encontró una dirección en el oeste del conurbano bonaerense.
“Llegué a esa información un domingo a la mañana. Apenas la obtuve, me subí al auto y encaré para allá. En el trayecto iba ensayando cómo me iba a presentar en una casa a decirle a una mujer que sus padres no eran sus padres o a una pareja mayor, explicarles que habían criado a una hija ajena”, contó.
Al llegar, fue recibido por la madre de Gabriela. Con dificultad, explicó la situación y mostró documentación. La incredulidad inicial dio paso a la duda, especialmente cuando vieron una foto de Paula. Ese mismo día, el abogado les propuso realizar un estudio de ADN.
Horas después, la familia aceptó. “Cuando la señora me llamó lo primero que les recomendé era no contarle nada a su hija. Me pareció innecesario involucrarla en algo que no teníamos certeza científica de que era así. No necesitábamos su muestra genética. Con la de su madre alcanzaba”, explicó.
Mientras avanzaba el proceso, Gabriela se enteró por su cuenta. “Hola, soy Gabriela. Ya me enteré de todo. Quiero decirle que me hice un test con mi madre y efectivamente dio negativo. Creo que lo que usted está investigando es verdad”, dijo entre lágrimas.
El 23 de abril de 2025 llegó la confirmación: los ADN coincidían con la hipótesis. Las bebés habían sido cambiadas al nacer en el Hospital Italiano. Días después, ambas familias se encontraron en un shopping de la Ciudad de Buenos Aires. Allí, Paula y Gabriela conocieron por primera vez a sus madres biológicas, en un encuentro cargado de emoción.
La causa judicial
Tras confirmarse el hecho, se inició una causa en los tribunales de Comodoro Py, donde se investigan posibles delitos como supresión de identidad. A la querella se sumó el abogado Fernando Burlando.
En las últimas horas, se realizó un allanamiento en el Hospital Italiano, donde se secuestró documentación, entre ella registros de empleados que trabajaban en 1986, especialmente del área de neonatología. La investigación ahora busca responder una pregunta central que sigue abierta: qué ocurrió realmente en el hospital aquel 22 de marzo de 1986.


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