El presidente de China, Xi Jinping, fue recibido este jueves por Donald Trump en la Casa Blanca con una ceremonia oficial de bienvenida, antesala de una ronda de reuniones en la que ambos líderes buscarán puntos de acuerdo. Se trata del tercer encuentro entre los dos mandatarios en menos de un año.
Trump y la primera dama, Melania Trump, recibieron a Xi y a su esposa, Peng Liyuan, frente a la residencia presidencial. Luego del acto protocolar comenzaron las conversaciones formales de la visita de Estado.
Tregua comercial extendida hasta el 10 de enero
Minutos antes del inicio de las reuniones, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunció que ambos países acordaron prorrogar la tregua comercial, que vencía el 10 de noviembre. Según precisó el funcionario, el acuerdo quedará vigente hasta el 10 de enero.
La evolución de la relación comercial entre las dos mayores economías del mundo es seguida con atención en el Gran Rosario y el sur de Santa Fe, donde el complejo agroexportador depende en buena medida de la demanda china y de cómo se reacomodan los flujos de comercio entre Washington y Pekín.
Trump habló de «grandes avances»
Durante la ceremonia, Trump aseguró que junto a su par chino lograron «grandes avances» en los temas que afectan a ambas naciones y destacó el respeto mutuo. Recordó además la visita que realizó a Pekín en mayo, donde, según dijo, fue recibido con gran hospitalidad, y señaló que Xi se convierte en el primer líder chino en concretar una segunda visita de Estado oficial a Estados Unidos.
El mandatario estadounidense puso en valor el Consejo de Comercio, creado durante aquel viaje a China, al que describió como un mecanismo nuevo y exitoso que permitió avanzar hacia una relación comercial más equilibrada. En materia de seguridad, sostuvo que las decisiones tomadas en la jornada pueden favorecer la paz y la prosperidad en las próximas décadas.
Trump también apeló a la historia compartida y recordó que ambos países fueron aliados en la Segunda Guerra Mundial, cuando pilotos estadounidenses se ofrecieron como voluntarios para combatir en China.
Xi: «Socios, no adversarios»
Al tomar la palabra, Xi agradeció la hospitalidad del matrimonio Trump y felicitó a Estados Unidos por el 250.º aniversario de su independencia. En un mensaje escrito, el líder chino sostuvo que Washington y Pekín «deberían ser socios, no adversarios».
Xi planteó que ambas potencias tienen la responsabilidad histórica de impulsar el desarrollo global y que deben construir una relación estable, basada principalmente en la cooperación, una competencia moderada y diferencias controlables.
El presidente chino insistió en que las dos naciones deben sostener la línea roja de evitar conflictos y confrontaciones, y afirmó que la llamada «trampa de Tucídides» —la teoría según la cual la tensión entre una potencia dominante y otra emergente termina inevitablemente en guerra— puede evitarse.
Además, indicó que las fuerzas armadas de ambos países mantienen canales de diálogo para gestionar crisis y que Pekín está dispuesto a profundizar la cooperación en la lucha contra el narcotráfico y en la aplicación de la ley.
La inteligencia artificial, en la agenda
La inteligencia artificial fue otro de los ejes del encuentro. Antes de la reunión, Trump anticipó en su red Truth Social que la superinteligencia sería un tema central y aseguró que tanto Washington como Pekín buscan mantenerla en su estado actual.
Xi, por su parte, señaló que ambos países son líderes en la materia y que tienen la capacidad y la responsabilidad de desarrollar la IA «para el bien», garantizando que su avance permanezca bajo control humano y contribuya al bienestar de la población.



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