El piloto neerlandés Max Verstappen expresó toda su frustración luego de una decepcionante clasificación en el Gran Premio de Japón de Fórmula 1, donde no logró superar la Q2 y largará desde el puesto 11 en el circuito de Suzuka.
El tetracampeón del mundo no ocultó su malestar al bajarse de su monoplaza de Red Bull Racing y fue contundente: “El auto es inmanejable”. Sus declaraciones reflejaron las dificultades que viene atravesando con el RB22, especialmente en lo que respecta al agarre y el equilibrio del vehículo.
La jornada en Suzuka volvió a exponer los problemas técnicos del equipo, ya que Verstappen quedó eliminado en la segunda tanda clasificatoria por segunda vez en tres carreras. Con un tiempo de 1m30s262, finalizó undécimo, superado incluso por jóvenes pilotos como Arvid Lindblad e Isack Hadjar, lo que profundizó su enojo.
En diálogo con una de las principales cadenas televisivas de deporte del mundo, el neerlandés explicó las complicaciones: “Fue muy difícil. No tiene agarre en clasificación. Hicimos algunos cambios, pero no hay equilibrio en la entrada, ni rotación en la mitad de la curva”. La falta de adherencia y la inestabilidad del auto fueron determinantes en su rendimiento.
De cara al futuro, Verstappen encendió las alarmas dentro del equipo y dejó un mensaje claro sobre lo que viene: “Si seguimos así, va a ser un año muy largo”. Además, remarcó la necesidad urgente de mejoras antes de la próxima cita en Miami.
El mal resultado en Japón no solo genera preocupación en Red Bull, sino que también abre interrogantes sobre su competitividad en una temporada que, hasta ahora, se presenta más complicada de lo esperado.



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