Un error durante la pandemia derivó en una situación extrema: cinco hermanas velaron y enterraron a un hombre que no era su padre. Tras más de cuatro años de juicio, la Justicia ordenó una indemnización millonaria y responsabilizó tanto al municipio como a la empresa funeraria.
El fallo fue dictado por un juzgado en lo contencioso administrativo de Morón y establece la responsabilidad solidaria de ambas partes por la entrega equivocada de un cuerpo en enero de 2021, en pleno contexto de emergencia sanitaria.
Todo comenzó cuando el padre de las mujeres ingresó sin vida a un hospital municipal. Siguiendo los protocolos vigentes, el cuerpo fue derivado para su autopsia. Sin embargo, días después, al momento del reconocimiento en la cochería, la familia advirtió que el cadáver no coincidía: era de mayor edad y no presentaba rasgos distintivos.
A pesar de las dudas, el personal insistió en que se trataba de la persona correcta. En estado de shock, las mujeres firmaron la documentación y el sepelio se realizó a cajón cerrado, tal como exigían las restricciones sanitarias. Durante los días siguientes, la incertidumbre creció.
La confirmación llegó después: desde el municipio les informaron que el cuerpo de su padre seguía en la morgue. El error quedó expuesto y la familia debió atravesar un segundo velatorio, esta vez con el cuerpo correcto.
En la demanda, las hermanas denunciaron daño moral, material y trato indigno, además de los gastos que implicó repetir el servicio fúnebre. También apuntaron contra la falta de respuesta de la empresa, que se negó a cubrir los costos de un nuevo sepelio.
Por su parte, la funeraria intentó desligarse al asegurar que la identificación no era su responsabilidad, mientras que el municipio atribuyó la confusión al colapso del sistema sanitario y a la existencia de dos fallecidos con el mismo nombre en un corto lapso.
Sin embargo, la Justicia consideró probado que hubo fallas graves en el servicio y cuestionó especialmente la actitud de la cochería por desestimar las advertencias de la familia en un momento de extrema vulnerabilidad.
La sentencia fijó una indemnización que incluye $2 millones por daño material, $3 millones para cada hermana por daño moral, $100 mil por gastos extrajudiciales y $1,5 millones adicionales por daño punitivo para cada una, a cargo de la funeraria, con actualización e intereses hasta el momento del pago.
Todos los montos serán actualizados con intereses hasta el momento del pago.
El caso deja expuesto el impacto de los errores en contextos críticos como la pandemia y marca un antecedente sobre la responsabilidad del Estado y de los servicios funerarios, además de reforzar el derecho de los usuarios a recibir un trato digno en situaciones de extrema sensibilidad.
La situación remite, inevitablemente, al fragmento de la clásica película argentina Esperando la Carroza, donde la familia vela a la persona equivocada (una húngara en lugar de a Mamá Cora), aunque en este caso se trató de un hecho real con consecuencias judiciales y emocionales para los involucrados.



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