Un ataque nocturno con drones atribuido a Ucrania impactó este viernes en la terminal petrolera Yug Rusi, en la región rusa de Rostov del Don, en el sur del país, y provocó un incendio en el predio que almacena combustible para una refinería que ya había sido atacada en julio. El hecho ocurrió horas después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara un acuerdo con Vladimir Putin para volcar al mercado mundial grandes volúmenes de diésel ruso.
Según las autoridades regionales, las explosiones también dañaron un puente ferroviario, lo que obligó a suspender la circulación de trenes en ambos sentidos, y dejaron seis heridos y daños en viviendas. Además, se registró un foco de incendio en la localidad de Bataisk y ataques contra dos buques en el mar de Azov. El gobernador regional, Yuri Slusar, confirmó las detonaciones y los daños en el puente. Del lado ruso informaron que sus defensas aéreas interceptaron más de cien drones durante la noche.
El acuerdo de diésel anunciado por Trump
Según Trump, el pacto con Putin prevé liberar 300.000 toneladas de diésel de manera inmediata, otras 500.000 durante noviembre y un millón de toneladas más en una etapa posterior, con el objetivo de contener los precios internacionales del combustible. En septiembre, el precio promedio del diésel en los surtidores de Estados Unidos superó por primera vez los 6 dólares por galón, en parte por los daños que los ataques con drones causaron en refinerías rusas. De acuerdo con estimaciones internacionales, tres de las seis principales refinerías de diésel de Rusia, que en conjunto producen cerca de la mitad del total del país, redujeron fuertemente su actividad o frenaron por completo en septiembre a causa de esos ataques.
Los pedidos de Washington y la respuesta de Kiev
El 13 de septiembre, Trump pidió públicamente a Ucrania que dejara de atacar la infraestructura energética rusa. Al día siguiente anunció en redes sociales que Rusia y Ucrania habían acordado suspender los ataques mutuos contra instalaciones energéticas, pero horas después Volodímir Zelensky lo desmintió: aseguró que no había ningún acuerdo cerrado y que Ucrania solo dejaría de atacar si Moscú se comprometía a no golpear su sistema eléctrico, sus instalaciones energéticas ni su infraestructura crítica. “Ucrania no está convencida de que Rusia esté dispuesta a cumplir ningún acuerdo”, escribió entonces el mandatario. El Kremlin no confirmó la existencia de ese pacto.
Una semana después, en una llamada telefónica con Zelensky, Trump volvió a plantear el tema. Según un funcionario ucraniano que participó de la conversación, la palabra “diésel” se repitió varias veces. Kiev sostiene que los ataques contra refinerías e instalaciones energéticas rusas son una herramienta legítima en la guerra, porque esa infraestructura sostiene el esfuerzo militar de Moscú. Rusia, por su parte, continúa atacando la red energética ucraniana.
Un ataque nocturno con drones atribuido a Ucrania impactó este viernes en la terminal petrolera Yug Rusi, en la región rusa de Rostov del Don, en el sur del país, y provocó un incendio en el predio que almacena combustible para una refinería que ya había sido atacada en julio. El hecho ocurrió horas después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara un acuerdo con Vladimir Putin para volcar al mercado mundial grandes volúmenes de diésel ruso.
Según las autoridades regionales, las explosiones también dañaron un puente ferroviario, lo que obligó a suspender la circulación de trenes en ambos sentidos, y dejaron seis heridos y daños en viviendas. Además, se registró un foco de incendio en la localidad de Bataisk y ataques contra dos buques en el mar de Azov. El gobernador regional, Yuri Slusar, confirmó las detonaciones y los daños en el puente. Del lado ruso informaron que sus defensas aéreas interceptaron más de cien drones durante la noche.
El acuerdo de diésel anunciado por Trump
Según Trump, el pacto con Putin prevé liberar 300.000 toneladas de diésel de manera inmediata, otras 500.000 durante noviembre y un millón de toneladas más en una etapa posterior, con el objetivo de contener los precios internacionales del combustible. En septiembre, el precio promedio del diésel en los surtidores de Estados Unidos superó por primera vez los 6 dólares por galón, en parte por los daños que los ataques con drones causaron en refinerías rusas. De acuerdo con estimaciones internacionales, tres de las seis principales refinerías de diésel de Rusia, que en conjunto producen cerca de la mitad del total del país, redujeron fuertemente su actividad o frenaron por completo en septiembre a causa de esos ataques.
Los pedidos de Washington y la respuesta de Kiev
El 13 de septiembre, Trump pidió públicamente a Ucrania que dejara de atacar la infraestructura energética rusa. Al día siguiente anunció en redes sociales que Rusia y Ucrania habían acordado suspender los ataques mutuos contra instalaciones energéticas, pero horas después Volodímir Zelensky lo desmintió: aseguró que no había ningún acuerdo cerrado y que Ucrania solo dejaría de atacar si Moscú se comprometía a no golpear su sistema eléctrico, sus instalaciones energéticas ni su infraestructura crítica. “Ucrania no está convencida de que Rusia esté dispuesta a cumplir ningún acuerdo”, escribió entonces el mandatario. El Kremlin no confirmó la existencia de ese pacto.
Una semana después, en una llamada telefónica con Zelensky, Trump volvió a plantear el tema. Según un funcionario ucraniano que participó de la conversación, la palabra “diésel” se repitió varias veces. Kiev sostiene que los ataques contra refinerías e instalaciones energéticas rusas son una herramienta legítima en la guerra, porque esa infraestructura sostiene el esfuerzo militar de Moscú. Rusia, por su parte, continúa atacando la red energética ucraniana.


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