El presidente Donald Trump anunció este lunes el inicio de un bloqueo naval masivo sobre los puertos de Irán, elevando las tensiones en Oriente Medio a un punto crítico. La medida, que entró en vigor a las 14:00 GMT, surge tras el fracaso de las conversaciones de paz celebradas el fin de semana en Pakistán, donde no se logró un acuerdo sobre el programa nuclear de Teherán.
A través de su plataforma Truth Social, el mandatario advirtió que las fuerzas armadas estadounidenses tienen órdenes de destruir cualquier «barco de ataque» iraní que intente desafiar el cerco.
«Si alguno de estos barcos se acerca en lo más mínimo a nuestro BLOQUEO, será ELIMINADO de inmediato», sentenció Trump en un mensaje escrito en mayúsculas.
El presidente comparó la estrategia con las tácticas empleadas contra los buques del narcotráfico en el Caribe y el Pacífico, asegurando que la Marina iraní ha sido «completamente aniquilada». Por su parte, el Mando Central de EE. UU. (CENTCOM) aclaró que el bloqueo se aplicará de manera imparcial a todos los buques comerciales con origen o destino en Irán, aunque permitirá el tránsito de barcos que solo crucen el estrecho hacia otros destinos.
La reacción de Irán no se hizo esperar. La Guardia Revolucionaria calificó la acción como un acto de «piratería ilegal» y una violación flagrante al alto el fuego vigente. Mohammad Bagher Qalibaf, presidente del Parlamento iraní, respondió directamente a la Casa Blanca con un tono desafiante: “Si luchas, lucharemos”.
Expertos en inteligencia naval confirman que el tráfico en el Estrecho de Ormuz —vía por la que transita el 20% del crudo global— se ha paralizado casi por completo ante el temor de enfrentamientos armados.
El anuncio ha provocado un terremoto financiero global:
Petróleo: El crudo estadounidense (WTI) subió un 7%, superando los 103 dólares por barril.
Bolsas: Wall Street y los mercados asiáticos registraron fuertes caídas ante la incertidumbre bélica.
A nivel diplomático, la medida ha generado fisuras entre los aliados occidentales. El primer ministro británico, Keir Starmer, declaró que el Reino Unido no apoya el bloqueo y se negó a participar en una posible escalada militar. En su lugar, Londres y París trabajan en una «misión multinacional pacífica» para garantizar la libertad de navegación en la región una vez que la crisis disminuya.


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