En una escalada de tensiones en Medio Oriente, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció que no detendrá las operaciones militares contra Irán hasta que el estrecho de Ormuz se encuentre completamente “abierto, libre y despejado”. A través de su plataforma Truth Social, el mandatario confirmó haber recibido una solicitud formal de alto al fuego por parte del nuevo gobierno iraní, al cual describió como «menos radicalizado y más inteligente», pero rechazó la oferta de forma inmediata.
La administración Trump ha dejado claro que la prioridad estratégica es el control de la ruta por donde transita gran parte del petróleo mundial. «Consideraremos [el cese al fuego] cuando el estrecho esté despejado. Hasta entonces, estamos atacando Irán sin descanso», sentenció el jefe de Estado. Para reforzar esta postura, EE. UU. ya ha desplegado bombarderos B-52 sobre territorio iraní, aprovechando el control absoluto del espacio aéreo en la región.
En una entrevista exclusiva con The Telegraph, Trump lanzó duras críticas contra sus aliados tradicionales, elevando la posibilidad de una retirada definitiva de la OTAN. El presidente justificó esta postura alegando que la alianza se negó a sumarse a su estrategia bélica contra Teherán.
«Nunca me dejé convencer por la OTAN. Siempre supe que eran un tigre de papel, y Putin también lo sabe», afirmó Trump, calificando la fractura con el pacto de defensa como «irreversible».
Las declaraciones no tardaron en generar eco en Europa. El primer ministro británico, Keir Starmer, respondió de inmediato defendiendo la vigencia de la organización:
Defensa de la Alianza: Starmer aseguró que la OTAN sigue siendo la alianza militar más efectiva de la historia.
Soberanía británica: El líder británico afirmó que continuará protegiendo sus intereses internacionales «pese al ruido» proveniente de Washington.
Durante un evento en Miami, Trump reiteró su decepción con los socios europeos, recordándoles que Estados Unidos destina miles de millones de dólares anuales a una protección que, a su juicio, no es recíproca. «¿Por qué estaríamos para ellos si ellos no están para nosotros?», cuestionó el mandatario, profundizando la brecha diplomática que ha marcado su gestión desde su regreso al poder en 2025.



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