En una escalada de retórica bélica sin precedentes, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, advirtió este lunes que ordenará ataques masivos contra Irán si la república islámica no restablece el tránsito en el Estrecho de Ormuz antes de que expire el plazo impuesto por su administración.
«El país entero podría ser destruido en una noche y esa noche podría ser mañana por la noche», declaró el mandatario durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca.
Las declaraciones se dieron en el marco de las celebraciones de Pascua en la residencia presidencial. Trump confirmó que su gobierno estudia un acuerdo para una tregua de 45 días, calificándolo como un «paso significativo», aunque insuficiente para resolver el conflicto de fondo que ya cumple 38 días.
«Es una propuesta importante, pero no es suficiente. Ellos están negociando ahora; veremos qué sucede», añadió el presidente, flanqueado por la primera dama, Melania Trump.
El ultimátum de Washington es claro: si para la noche del martes (hora local) no se ha reabierto el estrecho, la orden será atacar infraestructura crítica, incluyendo plantas de energía y puentes.
Al ser cuestionado sobre si estos bombardeos podrían ser considerados crímenes de guerra al afectar objetivos civiles, Trump se mostró tajante:
«No me preocupa… El verdadero crimen de guerra es permitir que Irán tenga un arma nuclear».
El presidente también reiteró su postura sobre los recursos energéticos de la región, admitiendo que, bajo su criterio, Estados Unidos debería tomar control del petróleo iraní para obtener beneficios económicos, aunque reconoció que la opinión pública estadounidense presiona por un cese a las hostilidades.
Por su parte, los medios estatales iraníes informaron que Teherán ha rechazado la propuesta de tregua, tildándola de una imposición unilateral. Mientras tanto, el conflicto —originado por ataques combinados de Israel y EE. UU.— continúa con una respuesta iraní basada en el despliegue de drones y misiles en todo Oriente Medio.



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