El presidente de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC), Gabriele Gravina, presentó su renuncia luego del duro golpe que significó para Italia quedar afuera de un Mundial por tercera vez consecutiva, una situación que desató fuertes cuestionamientos y terminó por dejarlo sin margen político.
El dirigente, de 72 años, se desempeñaba en el cargo desde 2018 y también ocupaba un lugar importante dentro de la UEFA, donde ejercía como vicepresidente. La salida de Gravina se produjo en medio de una fuerte crisis institucional y deportiva que atraviesa el fútbol italiano, tras una nueva frustración internacional de la Nazionale.
La renuncia fue comunicada en una reunión oficial
La propia FIGC confirmó la dimisión a través de un comunicado oficial, luego de una reunión celebrada en la sede del organismo en Roma.
“Hoy tuvo lugar una reunión entre el presidente Gabriele Gravina y los presidentes de las federaciones integrantes en la sede de la FIGC en Roma. Al inicio de la reunión, Gravina informó a los máximos representantes que había renunciado al cargo que ocupaba”, indicó la entidad.
La decisión se dio en un contexto de fuertes críticas hacia su gestión, especialmente por los repetidos fracasos de la selección italiana en el plano mundialista.
Italia, otra vez afuera del Mundial
La eliminación de Italia volvió a golpear de lleno al corazón del fútbol europeo y dejó a la histórica selección envuelta en una crisis profunda. La Azzurra, cuatro veces campeona del mundo, ya había quedado afuera de las Copas del Mundo de 2018 y 2022, y ahora sumó una nueva ausencia rumbo a 2026, algo inédito para una potencia de semejante peso histórico.
Ese escenario terminó por convertir a Gravina en el principal apuntado por gran parte del ambiente futbolístico italiano.
Una gestión con contrastes
La etapa de Gravina al frente de la FIGC quedó marcada por luces y sombras. Por un lado, durante su gestión Italia logró conquistar la Eurocopa 2020, disputada finalmente en 2021 por la pandemia, en uno de los mayores éxitos recientes del seleccionado.
Sin embargo, ese título no alcanzó para compensar los reiterados tropiezos en la clasificación a los Mundiales, un golpe especialmente duro para una selección con la historia, el prestigio y la tradición de Italia.
Además, su mandato estuvo atravesado por distintos intentos de reformas estructurales dentro del fútbol italiano, en un contexto de debates sobre el presente y el futuro de la competencia local y de las selecciones nacionales.
Su respaldo a los entrenadores
En medio de los cuestionamientos, Gravina había sostenido públicamente a distintos entrenadores de la selección en momentos complejos.
Entre ellos, respaldó tanto a Luciano Spalletti como al actual DT, Gennaro Gattuso, a quien incluso le había pedido que continuara al frente del equipo tras la reciente derrota.
“Le pedí que siguiera al frente de estos chicos”, había declarado, y agregó: “Al igual que se lo pedí a (Gianluigi) Buffon”. Esa defensa de los responsables deportivos, sin embargo, no logró frenar el desgaste de su figura dentro de la estructura dirigencial.
Cuándo se elegirá a su reemplazante
Tras su salida, la FIGC ya puso fecha para iniciar la renovación de autoridades. El próximo 22 de junio se llevarán a cabo las elecciones para definir al nuevo presidente del organismo.
Entre los nombres que ya comenzaron a sonar con fuerza aparece el de Giovanni Malagó, expresidente del CONI y de la Fundación Milán Cortina 2026, quien según medios italianos sería uno de los principales candidatos para asumir en este nuevo escenario.
Fin de ciclo en medio de la crisis
La renuncia de Gravina marca el cierre de un ciclo que, pese a haber tenido un título europeo, terminó condicionado por una seguidilla de frustraciones que profundizaron la crisis de identidad y competitividad del fútbol italiano.
Ahora, la FIGC deberá iniciar una nueva etapa con el desafío urgente de reconstruir el proyecto deportivo y devolver a Italia al lugar que históricamente supo ocupar en el fútbol mundial.



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