En medio de la crisis del transporte urbano, la discusión por los subsidios sumó un nuevo capítulo en Rosario. La Secretaría de Transporte de la Nación salió a responder al municipio y desmintió que exista un retraso en el envío de fondos correspondientes a los atributos sociales de la tarjeta SUBE.
La aclaración oficial llegó luego de que el secretario de Gobierno local, Sebastián Chale, advirtiera públicamente sobre una demora en las transferencias nacionales, en un contexto marcado por el aumento del combustible y la caída del consumo.
Desde Nación fueron tajantes: aseguraron que “no existe retraso alguno” y que los pagos “se vienen liquidando y transfiriendo conforme a los plazos y mecanismos habituales”. Además, remarcaron que el sistema de compensaciones funciona con normalidad, garantizando los beneficios para los usuarios alcanzados por la tarifa social.
En ese sentido, también cuestionaron las declaraciones del funcionario municipal al considerar que “no reflejan el estado actual del proceso” y que podrían generar confusión entre los usuarios del transporte público.
El cruce se da en un escenario complejo. Desde el municipio habían advertido que una eventual demora podría afectar el financiamiento del sistema, ya que estos fondos representan uno de los pocos aportes nacionales que recibe el transporte urbano. Según estimaciones oficiales, los recursos vinculados a la tarifa social rondan entre 1.600 y 1.700 millones de pesos mensuales.
Además, se mencionó una deuda acumulada cercana a los 4.500 millones de pesos, lo que encendió las alertas sobre el impacto en el funcionamiento del servicio.
El debate se desarrolla en paralelo a una fuerte presión sobre el sistema de transporte, afectado por la suba del gasoil y la caída de la actividad económica. Mientras en el Área Metropolitana de Buenos Aires ya se registraron recortes de frecuencias, en Santa Fe algunas líneas interurbanas también comenzaron a ajustar servicios.
En Rosario, por ahora, el municipio aseguró que las frecuencias están garantizadas, aunque reconoció que el sistema no escapa a la crisis general.
Los atributos sociales de la SUBE permiten que distintos sectores accedan a un boleto con descuento del 55%. Entre los beneficiarios se encuentran trabajadores de casas particulares, titulares de la Asignación Universal por Hijo y excombatientes de Malvinas, entre otros. En la ciudad, unos 200 mil usuarios dependen de este beneficio, clave para sostener el sistema en un contexto económico adverso.



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