La lluvia y el granizo marcaron la mañana de este miércoles 7 de octubre en Rosario y la región. Hasta el mediodía, la ciudad acumulaba 42 milímetros, mientras que en Funes la cifra rondaba los 90. El panorama más complicado se vio en las calles: el titular de Gestión de Riesgo y Protección Civil municipal, Gonzalo Ratner, informó que se recibieron 70 reclamos por anegamientos en distintos barrios.
Hacia el mediodía la lluvia dio un respiro en algunas zonas, pero en otras continuaba y el alerta naranja seguía vigente. La cantidad de agua caída en tan poco tiempo hizo que el drenaje fuera lento. En Avellaneda y Mendoza, por caso, el agua acumulada impedía el ingreso a viviendas y comercios.
Una tormenta intensa y concentrada
Según explicó Ratner, el temporal se destacó por descargar mucha lluvia en un período corto. Ese tipo de fenómeno es el que más afecta a la infraestructura de la ciudad, ya que desborda en minutos la capacidad de absorción y escurrimiento.
Dentro del balance, hubo una buena noticia: la ausencia de ráfagas fuertes durante la mañana. Eso evitó daños mayores en el arbolado público, que sumó apenas nueve reclamos, correspondientes a seis árboles y tres ramas caídas.
Por qué se inundaron las calles
El funcionario señaló que los pedidos de ayuda suelen concentrarse en el pico de la tormenta y que, en buena parte de los casos, el agua escurre por sí sola al rato. En otros puntos, en cambio, los equipos municipales tuvieron que trabajar para liberar sumideros obstruidos.
Allí aparece el factor clave: el granizo. Si bien en Rosario cayó en piedras pequeñas, la cantidad fue importante, y a diferencia del agua, el hielo tapa los desagües en poco tiempo, lo que favorece los anegamientos.
Recomendaciones para el resto del día
Como se esperan más lluvias a lo largo de la jornada, desde Protección Civil pidieron:
- No circular salvo que sea necesario.
- Dejar para el jueves la salida de los residuos domiciliarios. En caso de no poder esperar, colocarlos siempre dentro del contenedor.
- Aprovechar las pausas de la lluvia para retirar basura que pueda obstruir las bocas de tormenta.
«Es una jornada para quedarse adentro», sintetizó Ratner.
Los reclamos pueden realizarse a los teléfonos 103 y 107, o a través del MuniBot, que funciona las 24 horas.


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