Tragedia San Cristobal

«¡Sorpresa!»: el grito del alumno de 15 años antes de disparar y matar a un compañero en San Cristóbal 


La provincia de Santa Fe se encuentra bajo conmoción tras el sangriento episodio ocurrido esta mañana en la Escuela N° 40 de San Cristóbal. Un alumno de 15 años ingresó al establecimiento con una escopeta y abrió fuego contra sus compañeros, dejando un saldo de un muerto y ocho heridos. En medio del estupor, el testimonio a medios de la región de Axel, compañero de curso y amigo del agresor, arroja luz sobre los minutos de terror y el perfil del atacante que nadie vio venir.

Axel relató con precisión cómo el agresor logró burlar los controles escolares portando el arma de fuego dentro de un estuche de guitarra, un detalle que llamó su atención desde el inicio. “Es medio raro un estuche de una guitarra”, admitió el joven, recordando que en su modalidad escolar no tienen clases de música. Según su reconstrucción, los disparos comenzaron en la planta alta y se trasladaron al hall central, donde el tirador actuó con una frialdad estremecedora. “Disparaba como: al que le pego, le pego”, sentenció Axel, confirmando además que el atacante habría gritado “¡Sorpresa!” antes de continuar la balacera.

El impacto para la comunidad educativa es total, especialmente para quienes, como Axel, compartían la cotidianeidad con el menor detenido. Lejos de la imagen de un joven violento, Axel lo describió como alguien integrado al grupo, con quien incluso compartía actividades deportivas fuera del horario de clases. “Era un chico que nada que ver con lo que pasó hoy. Era todo lo contrario: amable, gracioso, buena onda”, aseguró a los medios, insistiendo en que “jamás se imaginaron que este chico pudiera tener la reacción que tuvo”.

Respecto a los posibles móviles que desencadenaron la masacre, Axel baraja la hipótesis de un sufrimiento silencioso, ya sea por acoso escolar o conflictos en el seno familiar. “Era como que lo ocultaba bien y no lo demostraba”, reflexionó el joven, intentando encontrar una explicación a la tragedia que lo obligó a correr por los pasillos de la escuela “sin mirar atrás” para salvar su vida. Mientras la justicia santafesina avanza en la investigación, el relato de su amigo queda como la principal ventana hacia la mente de un adolescente que, en segundos, transformó un aula en una zona de guerra.