En la previa de Semana Santa, cuando aumenta el consumo de pescado, organizaciones ambientales encendieron una señal de alarma por una especie muy presente en las pescaderías: el gatuzo. Se trata de un tiburón que está en peligro crítico de extinción y que, sin embargo, sigue siendo uno de los más consumidos en el país.
Desde la organización WCS Argentina advirtieron que este animal, muchas veces vendido como “palo rosado” u otros nombres, no es un pescado más, sino una especie clave para el equilibrio del ecosistema marino. Por eso, impulsan una campaña para evitar su consumo y fomentar decisiones más conscientes al momento de comprar.
El gatuzo habita exclusivamente en el Atlántico Sudoccidental —en aguas de Argentina, Uruguay y Brasil— y su situación es crítica: en las últimas cuatro décadas su población cayó más del 90%, según datos de organismos internacionales.
Uno de los principales problemas es su biología. A diferencia de otras especies, este tiburón tiene crecimiento lento, reproducción tardía y pocas crías, lo que dificulta su recuperación frente a la sobrepesca, tanto industrial como artesanal.
“No es un simple pescado”, remarcaron desde la organización, al tiempo que señalaron que el objetivo es que los consumidores conozcan qué están comprando y el impacto que eso genera.
Además, destacaron que los tiburones cumplen un rol fundamental en los océanos, ya que regulan la cadena alimentaria y ayudan a mantener la salud de los ecosistemas marinos.
En paralelo, a nivel internacional se comenzaron a tomar medidas para proteger al gatuzo. En 2025, la especie fue incorporada al Apéndice II de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES), lo que implica mayores controles sobre su comercialización.
Mientras tanto, especialistas insisten en que el cambio también puede empezar desde el consumo cotidiano: elegir no comprar tiburones puede ser clave para evitar su desaparición.



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