En las próximas semanas, los usuarios argentinos podrán comprar productos directamente desde una conversación con ChatGPT y pagarlos con MODO, la billetera digital creada por los bancos del país. Frávega será el primer comercio en sumarse a la función, que en esta etapa permitirá explorar su catálogo, comparar productos y concretar la compra sin salir del chat.
Cómo funciona
El usuario podrá describir lo que busca —por ejemplo, una computadora dentro de determinado presupuesto— y el asistente mostrará opciones del catálogo de Frávega. Antes de elegir, será posible hacer preguntas para comparar características. Para avanzar con el pedido, el sistema pedirá el correo electrónico asociado a la cuenta del comercio, con el que identifica al cliente y recupera la dirección de entrega ya registrada.
El último paso es la autorización del pago: desde una computadora, mediante un código QR; desde el celular, a través de MODO o de la app del banco. Una vez aprobada la operación, Frávega envía la confirmación por correo. La compra no se concreta de forma automática: la decisión final queda en manos del usuario, que debe aprobar personalmente cada operación.
La función se apoya en el Agentic Commerce Protocol, un estándar desarrollado por OpenAI junto con Stripe que permite que un asistente de inteligencia artificial interactúe con plataformas de comercio electrónico sin que estas tengan que rediseñar sus sistemas. Bajo el nombre «Instant Checkout», esta tecnología ya funciona en Estados Unidos desde octubre. Su llegada al país forma parte de un plan más amplio de MODO: hasta ahora, su asistente conversacional se usaba principalmente para consultar promociones y descuentos, y la compra dentro del chat es el paso siguiente hacia lo que la empresa denomina «comercio agéntico», es decir, operaciones que un asistente de IA gestiona en nombre del usuario.
Qué tener en cuenta
El protocolo fija algunas reglas de seguridad: el usuario debe confirmar explícitamente cada paso antes de que se ejecute una acción, el pago se procesa con tokens encriptados autorizados para un monto y un comercio específicos, y el vendedor recibe solo la información mínima necesaria para completar el pedido.
Aun así, especialistas en seguridad informática advierten sobre un riesgo técnico asociado a estas herramientas: la «inyección de prompts» (prompt injection). Se trata de una técnica en la que instrucciones maliciosas ocultas en una página web, un anuncio o una reseña intentan manipular al asistente para que recomiende un producto incorrecto o filtre datos sensibles, sin que el usuario lo advierta. La propia OpenAI reconoce este problema como uno de los principales desafíos de seguridad de sus agentes.
En cuanto a los datos personales, el sistema requiere el correo vinculado a la cuenta del comercio para identificar al comprador y acceder a su dirección guardada. Como recomendación general, conviene verificar que el producto, el monto y el comercio que aparecen en la pantalla de autorización de MODO o de la app bancaria coincidan con lo pedido en la conversación, ya que ese paso es el único control humano antes de que el pago se haga efectivo.



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