La ciudad amaneció este sábado inmersa en un escenario climático complejo. Con una humedad sofocante del 97% y una visibilidad recortada a solo 5 kilómetros, el área metropolitana de Rosario se encuentra bajo alerta amarillo, enfrentando un fenómeno de inestabilidad que combina calor, agua y fuertes vientos.
Según el último reporte del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), el alerta rige principalmente para la madrugada y la mañana de hoy. El fenómeno no es menor: se prevén precipitaciones acumuladas de entre 30 y 70 milímetros, aunque en sectores puntuales del departamento Rosario el caudal podría ser superior.
Lo más preocupante para las autoridades es el potencial de daño de los vientos asociados. Se esperan ráfagas que podrían alcanzar los 80 km/h, acompañadas de una intensa actividad eléctrica y la probabilidad de caída de granizo en zonas suburbanas.
La Municipalidad reforzó el llamado a la responsabilidad ciudadana. Con el objetivo de minimizar riesgos en la vía pública y evitar el colapso de los sumideros, se emitieron las siguientes pautas:
Movilidad: Evitar traslados innecesarios y no transitar por calles que tradicionalmente presentan acumulación de agua.
Infraestructura: No manipular cables, columnas de alumbrado ni cajas de luz.
Hogar: Asegurar objetos en balcones y terrazas, y garantizar que los desagües estén libres de hojas y residuos.
Emergencias: La línea gratuita 103 de Protección Civil permanece operativa las 24 horas para reportar árboles caídos o cables cortados.
A pesar de la lluvia, el calor no dará tregua inmediata. Para la tarde de hoy se esperan chaparrones aislados y una temperatura máxima de 31°C, configurando una jornada marcada por el ambiente pesado.
El alivio definitivo llegaría recién a mitad de semana, aunque el SMN ya monitorea un nuevo frente de inestabilidad que podría ingresar a la región hacia el próximo jueves.




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