Rosario transita una semana cargada de significado al cumplirse 50 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976. En ese marco, distintos espacios de la ciudad organizan una agenda diversa de actividades vinculadas a la memoria, los derechos humanos y la reflexión colectiva, con propuestas que comienzan días antes de la fecha central y se extienden en múltiples ámbitos culturales.
Entre las primeras acciones previstas, se destaca la tradicional vigilia de la Ronda de las Madres en la plaza 25 de Mayo, que contará con el acompañamiento de instituciones y organismos de derechos humanos. Este encuentro previo al 24 de marzo vuelve a ser un espacio simbólico de encuentro y memoria, donde la ciudad reafirma su compromiso con la consigna de Memoria, Verdad y Justicia.
El Museo de la Memoria se posiciona como uno de los ejes centrales de la programación, con exposiciones que abordan distintas dimensiones del pasado reciente. Entre ellas, se presentan muestras que vinculan el arte con la memoria histórica, como una obra textil basada en un diario de guerra que propone una mirada sensible sobre el trauma y la violencia, y otra exposición que recupera la obra de León Ferrari, atravesada por la denuncia del terrorismo de Estado y la búsqueda de justicia.
Estas propuestas artísticas no solo reconstruyen hechos históricos, sino que también invitan a repensar el presente. A través de recorridos que atraviesan la dictadura, la recuperación democrática y los debates actuales, las muestras plantean cómo fue cambiando el significado del 24 de marzo en la sociedad, consolidándose como una fecha clave en la construcción de la memoria colectiva.
El propio 24 de marzo, Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, tendrá también sus actos conmemorativos, entre ellos una ceremonia de plantación en el Bosque de la Memoria. Este tipo de iniciativas refuerza el carácter simbólico de la jornada, combinando el homenaje con acciones que buscan mantener viva la memoria de las víctimas del terrorismo de Estado.
A cincuenta años del golpe, Rosario vuelve a expresar, a través de la cultura, la participación y el encuentro colectivo, la importancia de recordar para construir una sociedad más justa, reafirmando que la memoria no es solo un ejercicio del pasado, sino un compromiso activo con el presente y el futuro.



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