La ciudad de Baradero volvió a convertirse en el epicentro del rock nacional con una nueva edición de Rock en Baradero, que reunió a más de 25.000 personas en dos jornadas colmadas de música, energía y pasión.
Con entradas agotadas y público llegado desde distintos puntos del país, el festival reafirmó su lugar como uno de los encuentros más importantes de la escena local. A lo largo del fin de semana, más de 30 bandas se presentaron en tres escenarios, consolidando una propuesta que desde hace más de una década mantiene al rock argentino como bandera.
Entre los artistas destacados se presentaron Babasónicos, Rata Blanca, Las Pelotas, Catupecu Machu, Kapanga, Guasones, Turf, Los Pericos y La Vela Puerca, quienes ofrecieron shows cargados de clásicos que hicieron vibrar a todo el predio.
La primera jornada tuvo como protagonistas a bandas emergentes y consagradas que encendieron el escenario Pogo desde temprano, hasta llegar a presentaciones destacadas como las de La Vela Puerca, Las Pelotas, Guasones y Kapanga. En paralelo, el escenario Ritual reunió a artistas como Eruca Sativa, que llegó tras un importante momento en su carrera, junto a Turf, El Plan de la Mariposa y el cierre festivo de La Delio Valdez.
El segundo día mantuvo la intensidad con una grilla que incluyó el debut de Florian y las presentaciones de Gauchito Club y Marilina Bertoldi, además de shows contundentes de Rata Blanca, Babasónicos y Peces Raros. También se destacaron en el escenario Ritual nombres como El Mató a un Policía Motorizado, El Kuelgue e Indios, que hicieron cantar a miles de fanáticos.
El escenario Del Parque sumó su impronta con propuestas variadas que incluyeron a Dancing Mood, Los Espíritus y Los Pericos, entre otros, completando una grilla diversa que mantuvo el clima festivo durante todo el evento.
Con un público que acompañó cada show con euforia, pogo y canto constante, el festival volvió a demostrar la vigencia del rock nacional y la conexión única entre los artistas y la gente.
Así, Rock en Baradero cerró su edición 2026 dejando una huella imborrable: dos días de comunión musical a orillas del río, con miles de historias, emociones compartidas y la certeza de que el rock sigue más vivo que nunca en Argentina.



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