La Municipalidad de Rosario terminó la primera etapa de un censo a más de dos mil repartidores de apps, con el objetivo de tener un diagnóstico cercano y concreto de la realidad de los miles de trabajadores que a diario hacen delivery por las calles de la ciudad. Según los primeros resultados, casi la mitad de los trabajadores tiene el secundario completo, el 70% usa su moto para moverse y más del 60% son hombres.
Es por esto que el equipo de Escenario Mercenario se puso en comunicación con el Secretario de Desarrollo Humano y Hábitat, Nicolás Gianelloni, para hablar sobre este estudio: «Nos encontramos con una población mayoritariamente varones, pero también muchas mujeres. Otro dato interesante es que la mayoría tienen la secundaria completa, estudios universitarios o terciarios, hay un alto nivel educativo. Lo más importante es que la mayoría trabaja más de 8 horas y es su trabajo principal. Trabajan y viven de esto».
Y continuó: «Leemos de que hay una situación de que más personas laburan con las aplicaciones. Como municipio no tenemos autoridad de aplicación con respecto al mundo del trabajo pero sí queríamos ver que hay detrás de cada persona que trabaja arriba de una moto».
Con esta aproximación, la Secretaría de Desarrollo Humano prepara para octubre un programa de apoyo y asesoramiento en mecánica, seguridad vial, normas de convivencia, higiene y seguridad, organización de la economía y un curso de primeros auxilios.
Referido al objetivo del censo, el secretario expresó: «Queremos saber qué situación social tiene. Y también queremos ayudarlo, sabemos que es un trabajo super informal y que no tienen ningún tipo de cobertura social si les pasa algo, no tienen a quien asistir. Teníamos el dato inicial de que había cerca de 9000 personas que se habían anotado en las distintas aplicaciones. Pero de esas nueve mil, encontramos 2000 que están activas, es decir, que viven de eso».
El censo busca construir una base de datos que permita conocer a quienes realizan tareas de reparto, cuáles son sus principales características y qué necesidades atraviesan en el desarrollo de su actividad. Se realizaron más de dos mil entrevistas en forma personal, en cada una de las paradas donde los repartidores retiran la comida para distribuir.
«Es una cosa muy generacional. Te diría todos son menores de 45 años, la gran mayoría menos de 40. Mucha gente joven, pero que tienen familias a cargo y lo hacen para pagar el alquiler, quizá antes tenía trabajo y lo perdió» señaló referido al segmento social revelado por el estudio.
Y añadió: «El gran tema que nosotros nos dejó dando vuelta son las cuestiones de seguridad vial. La mayoría de ellos han tenido algún accidente o problema en la calle, están muchas horas. Después lo que tiene que ver con la seguridad social, o sea, no tienen aportes. Además, la mayoría si tiene un problema acuden a la salud pública. Estamos trabajando en tratar de tener un programa municipal que los acompañe y los escuche ante los problemas que tienen».
«Para muchos es su primer trabajo, otros es el trabajo que hoy tienen porque lo hacen porque perdieron otro. La mayoría hace menos de dos años que hace esta actividad, y vemos que es una población que va sumando gente que se va sumando a esto».
Estos datos fueron pensados por el Ejecutivo municipal para orientar las próximas propuestas y generar políticas públicas vinculadas a la formación, la seguridad y el acompañamiento de este sector de trabajadores. El relevamiento se inició con un formulario de preguntas a cada uno de los repartidores hacia fines de abril, y actualmente está siendo procesado. Los resultados obtenidos corresponden a la primera etapa del censo y permiten comenzar a delinear un perfil de las personas que participaron.
Consultado por los ejes para el programa, Gianelloni dijo: «Uno de los temas que vimos es hacer dentro del programa un curso de educación financiera, ayudarlos a trabajar en cómo organizar en la relación trabajo-tiempo, los costos que tiene que sostener una moto o bici, y cómo cuidar su cuerpo, que es clave en esto. Un 70% trabaja en moto, pero hay muchos en bici y muchos que usan el sistema de bicis públicas».
«Cuando uno vas a hacer estos censo, ves las distintas caras de la situación económica. Estudiantes universitarios que si no trabajan de esto se tienen que volver al pueblo porque no le alcanza, gente que perdió el trabajo, después chicos que hacía mucho tiempo que lo hacían porque no tenían otro tipo de trabajo porque tenían alguna discapacidad que no le daban trabajo. Uno se encuentra con todas las situaciones sociales dando vuelta en este mercado laboral» concluyó.
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