La Secretaría de Control y Convivencia de la Municipalidad de Rosario llevó adelante durante el fin de semana una serie de operativos antipicadas y controles de alcoholemia en distintos puntos de la ciudad. El despliegue terminó concentrándose en la zona de Costa Alta, tras denuncias de vecinos por maniobras peligrosas y ruidos molestos.
En total se realizaron 466 controles vehiculares, de los cuales 383 fueron test de alcoholemia. Como resultado, se registraron 19 casos positivos, con un máximo de 1,89 gramos de alcohol por litro de sangre. Además, se labraron 40 actas de infracción y se remitieron 35 vehículos al corralón por diversas irregularidades.
Los procedimientos se desarrollaron en sectores donde se habían detectado concentraciones de autos y prácticas de conducción temeraria. Entre los puntos intervenidos estuvieron Eudoro Carrasco y Gallo; avenida José María Rosa y Guaymallén; Eudoro Carrasco y Escauriza; bulevar Oroño y Lamadrid; San Martín y Virasoro; y Eudoro Carrasco y Puccio.
Inicialmente los controles se realizaban en la zona de La Florida, pero tras los reclamos de vecinos de Costa Alta se resolvió trasladar los puntos fijos hacia un sector más cercano al puente Rosario-Victoria.
El secretario de Control municipal, Diego Herrera, señaló que los operativos buscan prevenir situaciones de riesgo y reforzar la seguridad vial. Indicó que las picadas y la conducción bajo efectos del alcohol son prácticas ilegales y peligrosas, y que el objetivo es promover el respeto a las normas y la convivencia en el espacio público.
Desde el área recordaron que tanto las picadas como manejar con alcohol en sangre están prohibidos por la normativa vigente y contemplan sanciones que incluyen multas, retención de licencia y secuestro del vehículo.


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