Cristian López y Emanuel Villanueva fueron condenados este lunes a prisión perpetua por los crímenes de Joaquín Pérez y Ariel Simoncini. La sentencia se conoció en el Centro de Justicia Penal de Rosario, donde fue recibida con aplausos y emoción: tras escuchar el fallo, las familias de las víctimas se fundieron en abrazos.
Tras la condena, el equipo de Escenario Mercenario se puso en comunicación con Indiana, la viuda de Joaquín Pérez, quien se refirió a la resolución jurídica del caso que comenzó con el ataque del arquitecto la noche del 19 de 2021: «Recién anoche pude dormir. Hace 20 días que empezó el juicio que no podía dormir, era un estado de alerta y estrés constante. Fue un proceso para mi muy largo. Muy largo y muy doloroso. Nos metimos en un mundo que, si bien conocíamos, no era tan palpable. La pasamos verdaderamente mal. Son procesos muy difíciles. Para nosotros fue extremo, igualmente conseguimos lo que estábamos buscando que es la perpetua para Cristian López, por ese lado estamos tranquilos».
«Te da como esa necesidad de festejar, fue como festejar un gol. Pero no es felicidad, es agridulce total. A uno le dan ganas de festejar, pero viene el grito de alegría y atrás viene el llanto desolador. La cabeza te empieza a jugar malas pasadas» agregó.
Consultada por lo que esta resolución representa, Indiana respondió: «Es reparador para poder terminar un proceso del duelo. Al duelo lo vas a tener siempre, uno aprende a vivir con ello. El dolor uno lo lleva siempre, hay días que salen mejor que otros. Es poder hacer un cierre distinto en la cabeza. No es que Joaquín tuvo un accidente o estaba enfermo. Fue una muerte trágica, fue una muerte violenta, fue totalmente inesperado».
«Es poder llevar el duelo de otra manera, saber que hay justicia, que existe, que para mi fue demasiado largo. Y aparte es una primera parte, es uno de los dos asesinos que está involucrado. Pero es poder decir, ‘Okay, funciona la Justicia, nos escuchan’. Se hizo lo que se tenía que hacer».
El juicio por el asesinato de Joaquín comenzó el 22 de septiembre del 2026. Tras cinco años del crimen y con baches en la investigación, Indiana expresó cómo vivió el proceso: «Caminé, toqué puertas del MPA, de los Tribunales, hice todo lo que te imagines para tener respuesta. Me parecía imposible en mi cabeza saber que había tanta evidencia y no lo pudiesen encontrar. Gracias al testimonio de estas personas que se acercaron y se animaron a hablar es muy valioso. El tema de los testigos de identidad reservada es el puntapié para destrabar y para seguir. Porque estuvo parado tres años».
Ver también: Perpetua para los dos acusados por los crímenes de Joaquín Pérez y Ariel Simoncini
El tribunal estuvo integrado por los jueces Leonora Verón, Paula Aguirre y Rafael Coria, quienes hicieron lugar al pedido de la fiscal Carla Ranciari. La acusación había reclamado la pena máxima para ambos por homicidio calificado criminis causa, es decir, cometido para facilitar o concretar otro delito, agravado por el uso de arma de fuego.
Malena, la fortaleza de Indiana
«Uno necesita hacer el cierre. Yo soy la voz de Malena, su representante. Estoy ahí representando a mi hija. Entonces, el día de mañana, Malena va a poder decir: «Mi vieja la luchó, estuvo, hizo lo que tenía que hacer». Uno necesita saber, entender. ¿A ver loco, por qué? ¿Por qué? Y estos procesos te hacen cierto cierre en la cabeza. Uno necesita eso, necesita ese cierre, ver que se hace Justicia, ver que la pelean por tu ser querido y ver que todos vamos para el mismo lado. Eso es re importante» señaló.
«Malena está bien. Ella no sabe este último proceso, del juicio. Me pareció innecesario. Ella sabe que su papá está muerto, que lo mataron dos personas. Ella todavía el concepto de la muerte es medio abstracto. A Joaquín se lo recuerda todo el tiempo en mi casa, hablamos de la mejor manera. Con anécdotas divertidas, vamos al cementerio cuando ella me lo pide para dejarle dibujos o flores. Pero no deja de venir y decirme a veces: «¿Papá puede venir un ratito a jugar y después se vuelve a ir?». Me parecía que este proceso judicial iba a ser innecesario para ella. Sabe que la vida tiene momentos de mierda, pero le muestro que hay cosas hermosas y maravillosas».
«No me sirve muerto él. Es fácil, lo matan y ya está. No. El tiene que pagar, tiene que estar ahí adentro de por vida. Me lo preguntaron mucho. Obviamente también está ese impulso de desearle lo peor. Te viene, es imposible que no te venga ese sentimiento. Pero a mi no me sirve muerto, me sirve que pague por lo que hizo. No puede ser gratis. ¿Mataste? perpetua» concluyó.
La búsqueda de ayuda: los afectos, los profesionales y Malena, su cable a tierra
«Era tan desesperante el dolor que me aferré a todo. Amigos, psicólogos, psiquiatras, iglesia, Malena. En esos días realmente desesperantes que decís, acá me quedo porque no puedo respirar, acá lo que me salvaba era mirarla a ella. No puedo, tengo una hija. Joaquín dejó un brazo en el mundo. Ella fue mi cable a tierra. Desde el minuto uno supe que iba a necesitar ayuda».
El crimen de Joaquín Pérez
El juicio comenzó el 22 de septiembre y se extendió durante dos semanas. Uno de los hechos analizados fue el asesinato de Pérez, un arquitecto de 34 años, ocurrido el 19 de octubre de 2021 en barrio Arroyito. Fue abordado durante un robo y recibió un disparo que le causó la muerte. Horas más tarde, su Renault Clio apareció abandonado en la zona norte de la ciudad.
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