A ocho meses de la rotura de ligamentos cruzados en su rodilla izquierda, el defensor campeón del mundo con la Selección Nacional, Germán Pezzella, compartió una profunda reflexión sobre su presente y puso en primer plano la importancia de la salud mental en el deporte profesional.
El zaguero, atraviesa la etapa final de su recuperación física, con la expectativa de volver a jugar en abril. Sin embargo, el mayor aprendizaje —según sus propias palabras— no estuvo dentro de la cancha, sino en el plano personal.
En una entrevista con Sofía Martínez, el futbolista reveló que el año previo a su lesión estuvo marcado por una crisis emocional que, incluso, considera que pudo haber influido en el momento de la lesión. “Estaba en un camino un poco raro, oscuro”, confesó.
Lejos de los discursos habituales, Pezzella habló sobre el impacto de la exposición y la exigencia en la vida de los futbolistas. “En la vorágine que vivimos, muchas veces nos aislamos”, explicó, al tiempo que reconoció que ese proceso lo llevó a perder de vista aspectos importantes de su entorno personal.
El defensor también se refirió a su regreso al fútbol argentino tras su paso por Europa y luego de consagrarse en el Mundial de Qatar 2022. Si bien volvió a un club que conoce profundamente como River Plate, admitió que la adaptación no fue sencilla: “Cuando vine me di cuenta de que no estaba terminando de disfrutar. Fue mucho y me superó”.
En ese proceso introspectivo, el jugador comenzó a revalorizar los vínculos y los momentos cotidianos. “Hoy me permito tomarme unos mates con un amigo y estar presente. Eso me ayudó mucho”, señaló.
Como conclusión de su experiencia, dejó una frase que trasciende el deporte: “Lo mental es más importante que la pelota”, una reflexión que abre el debate sobre la salud emocional en el alto rendimiento.



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