Economía

Petróleo a u$s100: El dilema de Vaca Muerta entre un récord de divisas y la presión en los surtidores


La escalada bélica en Medio Oriente ha devuelto al petróleo a la zona de los u$s100, despertando viejos fantasmas y nuevas oportunidades para la economía argentina. Con el Estrecho de Ormuz —el paso energético más sensible del mundo— bajo máxima tensión por el conflicto con Irán, el mercado global de crudo entró en una fase de volatilidad extrema.

Para Argentina, el escenario es un arma de doble filo: mientras el país celebra su consolidación como exportador neto gracias a Vaca Muerta, el Gobierno y los consumidores miran con recelo el impacto que este «salto» internacional tendrá en los surtidores locales.

El deterioro del escenario internacional, que llevó al Brent de los u$s90 a superar la barrera de los tres dígitos, representa un alivio para la macroeconomía. Según estimaciones del economista energético Daniel Dreizzen (Aleph), un barril consolidado en los u$s100 podría significar para el país unos u$s5.000 millones adicionales en exportaciones para 2026.

  • Exportaciones en alza: Si en 2025 Argentina exportó energía por u$s11.000 millones, los nuevos precios internacionales podrían estirar esa cifra hasta los u$s17.000 millones.

  • Regalías provinciales: Distritos como Neuquén ya frotan las manos ante el aumento de ingresos directos vinculados a la mayor valoración del crudo.

El beneficio macro choca de frente con la realidad del mercado interno. Hoy, los combustibles en Argentina están fijados con un barril de referencia cercano a los u$s58. Si las petroleras decidieran trasladar el precio internacional de forma inmediata, los precios en las estaciones de servicio deberían prácticamente duplicarse.

Expertos advierten que por cada dólar que sube el Brent, la presión de ajuste en naftas y gasoil oscila entre el 1% y el 1,3%. «Es una situación preocupante por el impacto sistémico en toda la economía: transporte, logística y alimentos», alertó Gerardo Rabinovich, del Instituto Mosconi.

Desde el sector privado, las opiniones están divididas. Horacio García (Futura Oil & Gas) advierte que un petróleo demasiado caro genera «distorsiones» y eleva el riesgo país, lo que podría encarecer el financiamiento necesario para proyectos estratégicos del RIGI.

Por el contrario, Oscar Erretegui (Cluster Vaca Muerta) sostiene que este contexto geopolítico favorece a la región, ya que Argentina se percibe como un «refugio seguro» lejos de los conflictos, lo que podría acelerar el desarrollo de yacimientos que hoy no son rentables a precios bajos.

El secretario coordinador de Energía y Minería, Daniel González, se mostró cauto durante su reciente paso por la feria minera PDAC 2026 en Toronto. Si bien destacó que Argentina está en una posición «más sólida» que en crisis anteriores por haber alcanzado el autoabastecimiento y reducido las importaciones de GNL, admitió que el monitoreo sobre el suministro global es constante.

En números: Argentina produce hoy unos 880.000 barriles diarios, destinando 300.000 a la exportación. Esta independencia energética le da un margen de maniobra inédito para enfrentar un shock que, en otros tiempos, habría sido catastrófico.

QUINI