El próximo 2 de abril a las 22:30, el Centro Cultural Güemes será la sede de un encuentro que promete tanto reflexión como humor: Pedro Saborido y el dibujante Miguel Rep presentan «Felicidad + Terapia peronista para soportar estos días». En una reciente entrevista con el programa Escenario Mercenario, el guionista de Peter Capusotto desmenuzó los ejes de esta propuesta que busca funcionar como un bálsamo frente a la angustia cotidiana. «La charla la hacemos para que la gente se vaya mejor; es una charla donde hacemos terapia sobre las cosas que pasan últimamente y vemos cómo retomamos el ímpetu para salir mejores pero sin negar, tomando una distancia emocional para salir adelante», explicó.
Saborido reflexionó sobre su propia relación con la nostalgia, describiéndola como una respuesta casi biológica frente al paso del tiempo. Confesó que se siente como un «perro pavloviano» ante la llegada de la tarde, especialmente en esa transición otoñal de las cinco de la tarde que suele disparar su melancolía. «Necesito que se haga de noche, esta tardecita me melancoliza», admitió, comparando esa sensación con el vacío del domingo: «Uno tiene la información que a la tarde ya se va a poner melancólico y por ahí no». Para el autor, el domingo funciona como un vórtice emocional que intenta combatir con maniobras de «astucia» para evitar ese estancamiento anímico.
En ese sentido, el espectáculo se apoya en los conceptos de su libro Una historia de la felicidad, donde plantea que este estado no es un evento fortuito, sino una construcción activa. Saborido sostiene que la felicidad requiere ser astuto frente a lo que viene, ya que «la felicidad no viene sola, a veces aparece de pedo pero generalmente hay que construirla; los problemas son los que vienen solos». Bajo su mirada, razonar demasiado los momentos placenteros suele arruinarlos: «Cuando uno es feliz con algo, no hay que razonarlo porque se melancoliza», advirtió, señalando que el exceso de recuerdos —incluso los buenos— puede ser contraproducente porque «recordar cualquier cosa te lleva a estar mal».
La cita en Rosario tiene, además, un componente afectivo particular. Recordó sus visitas familiares al Parque Independencia y al Tríptico de la Infancia, lugares que su hija Sofía elegía para festejar sus cumpleaños. «Tener un hijo es asumir poder salir del propio narcisismo y hacer algo que hará feliz a otro pese a que uno la va a pasar como el orto», bromeó sobre aquellas tardes rosarinas. Esa conexión se traslada ahora al escenario del Güemes, en una charla que define como «no peronista friendly», buscando interpelar incluso a quienes no son peronistas para evitar caer en la indignación constante, a la que califica como una forma de «vivir como el orto».
Finalmente, el autor subrayó la importancia de la autenticidad en el disfrute, aun cuando se vea ridículo desde afuera. «Uno cuando es feliz para los demás parece un pelotudo… el que tiene el problema es el que mira, el otro es una máquina de impedir de la felicidad porque te observa siendo feliz», sentenció. Con críticas agudas al sistema actual —asegurando que «donde hay un CEO hay un negocio» y que «tu deseo será el negocio de otro»—, Saborido y Rep invitan a una noche de catarsis colectiva. Las entradas para la función ya se encuentran disponibles a través de la plataforma entradasplay.com



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