La Armada de la Guardia Revolucionaria de Irán informó este sábado que un superpetrolero cargado con más de dos millones de barriles de crudo habría sufrido una fuerte explosión y un incendio tras chocar con una mina naval en el estrecho de Ormuz, el paso marítimo entre Irán y Omán por donde sale buena parte del petróleo del golfo Pérsico. La versión no pudo ser verificada de forma independiente, y hasta el momento se desconocen el nombre y la bandera del buque, la magnitud de los daños y el estado de la tripulación.
La versión de Teherán
Según el régimen iraní, el petrolero intentaba cruzar el estrecho por una ruta no autorizada, que según trascendió sería una vía alternativa por el sur. Las autoridades sostienen que la nave había apagado sus sistemas de posicionamiento y radar y avanzaba mediante “maniobras de engaño” con apoyo del Ejército estadounidense. La explosión se habría producido en la sala de máquinas, lo que le impidió seguir navegando. La Guardia Revolucionaria acusó a Washington de respaldar la operación, insistió en que el paso está cerrado y advirtió que los barcos que no respeten sus normas podrían sufrir nuevos ataques.
Lo que dice Estados Unidos
La postura norteamericana es muy distinta. El Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM), a cargo de las operaciones militares en Medio Oriente, rechaza que Irán controle el estrecho, asegura que despejó de minas las rutas principales y afirma que los barcos son alcanzados por proyectiles. Así lo planteó esta semana con el portacontenedores GFS Pride, que según Teherán se hundió tras chocar con una mina: CENTCOM sostuvo que fue impactado por un proyectil de la Guardia Revolucionaria. Singapur, país donde estaba registrado, coincidió en esa explicación, y una firma de seguridad marítima indicó que no había pruebas independientes de una mina.
Por qué importa lo que pasa en Ormuz
De acuerdo con las autoridades iraníes, se trataría de al menos la quinta colisión con minas en la zona en la última semana. La UKMTO, el organismo británico que monitorea la seguridad marítima, reportó que 12 buques fueron alcanzados en su último balance semanal, 10 de ellos en el estrecho, aunque aclaró que la cifra podría ser mayor porque la mayoría de los barcos atacados no informa los incidentes. El tráfico sigue muy golpeado: según ese organismo, el movimiento está cerca de un 70% por debajo de los niveles previos a la guerra que comenzó el 28 de febrero. Mientras CENTCOM habla de unos 400 barcos que cruzaron en la última semana, la UKMTO contabilizó 254 tránsitos y advirtió que los números estadounidenses no pueden verificarse.
Lo que ocurre en esas aguas tiene impacto mucho más allá de la región: por Ormuz pasa cerca del 20% del crudo mundial, por lo que cualquier incidente puede sacudir los mercados energéticos y el precio internacional del petróleo. El episodio se suma a un escenario de máxima tensión, con Estados Unidos bloqueando los puertos iraníes para recortar sus ingresos petroleros y Teherán endureciendo las condiciones de navegación. Ahora resta saber si CENTCOM o la UKMTO se pronuncian sobre este caso, si se logra identificar al buque y si hay tripulantes heridos o desaparecidos.


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