El departamento de San Cristóbal, en la provincia de Santa Fe, se vio sacudido este lunes por un trágico episodio de violencia escolar. Un adolescente de 15 años ingresó armado a la Escuela N°40 «Mariano Moreno» y, en las primeras horas de la jornada, mató a un compañero. El hecho generó una profunda conmoción en la comunidad educativa y puso bajo la lupa las políticas de convivencia actuales.
En diálogo con Escenario Mercenario, Arístides Álvarez, referente de la ONG «Si nos reímos, nos reímos todos», analizó la situación con crudeza. Álvarez, quien trabaja en la prevención del bullying desde hace 15 años, advirtió que no se trata de buscar culpables aislados, sino de asumir una responsabilidad colectiva. Según el especialista, «lo peor que se puede hacer es mirar para otro lado», instando a que tanto autoridades como docentes y compañeros se involucren activamente para detectar señales de alerta.
El análisis de Álvarez también hizo hincapié en el impacto negativo del acceso irrestricto a la tecnología. Señaló que el uso de celulares inteligentes sin guía adulta expone a los jóvenes a contenidos violentos, apuestas y pornografía, vulnerando su desarrollo. Además, vinculó este suceso con un contexto social de creciente individualismo: «Vivimos en una etapa de tanto odio, incluso diseminado por quienes gobiernan, que resolver problemas desde el diálogo parece hoy una utopía», sentenció.
Finalmente, el experto reclamó más espacios institucionales para que los alumnos puedan expresarse, criticando que las «ruedas de convivencia» tengan una carga horaria mínima. Destacó la necesidad de un abordaje empático que combine la escucha con límites claros y pidió reconocer la labor del asistente escolar que logró reducir al agresor, subrayando que estos trabajadores cumplen un rol fundamental en las escuelas y muchas veces son invisibilizados por el sistema.



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