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“No fue un brote psicótico ni está probado el bullying”: revelaron que el autor del crimen en San Cristóbal formaba parte de una cultura digital


A poco más de una semana del ataque fatal en la Escuela Nº 40 Mariano Moreno de San Cristóbal, este miércoles se conocieron nuevos detalles clave sobre el tiroteo en el que un adolescente de 15 años asesinó de un escopetazo a Ian Cabrera, de 13 años.

La información oficial aportó precisiones sobre el origen del ataque, la supuesta radicalización del agresor en comunidades digitales que glorifican la violencia extrema y el rol del segundo adolescente detenido, un joven de 16 años que fue señalado como “estrecho colaborador” del tirador.

La principal hipótesis: una subcultura digital violenta

Los detalles fueron brindados durante una conferencia de prensa por la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, y el jefe del Departamento Unidad de Investigación Antiterrorista (DUIA) de la Policía Federal, Guillermo Díaz.

Según explicaron, la principal línea de investigación apunta a que el adolescente de 15 años estaba vinculado a foros virtuales extremistas relacionados con la denominada True Crime Community (TCC), una subcultura digital que gira en torno a la fascinación por asesinatos, masacres y hechos de violencia extrema.

Monteoliva fue contundente al describir la gravedad del fenómeno: “Este caso muestra y pone en evidencia que no es uno aislado, ni bullying como inicialmente podría haberse catalogado”, sostuvo.

Y agregó: “Estamos frente a la presencia de culturas o subculturas digitales integradas muchas veces por niños y adolescentes”. De acuerdo a la ministra, se trata de espacios online donde no solo se consume contenido sobre crímenes reales, sino que además se idolatra a sus autores y se naturalizan discursos violentos y misantrópicos.

Cómo operan estos grupos

El comisario Guillermo Díaz profundizó sobre el funcionamiento de estas comunidades y explicó que el fenómeno es transnacional y alcanza a chicos y adolescentes de entre 3 y 19 años.

Según detalló, el proceso de radicalización suele atravesar varias etapas:

  • Fascinación por casos reales, como la masacre de Columbine de 1999
  • Consumo y circulación de material violento en foros abiertos
  • Migración hacia grupos cerrados en plataformas como Telegram o Discord
  • Y finalmente, una fase más alarmante donde se planifican posibles ataques de imitación

“Empiezan a planificar ataques, porque ellos quieren imitarlos”, advirtió el jefe policial. Además, indicó que también se detectaron vínculos con el movimiento “Incel”, una comunidad digital asociada en algunos casos a discursos de odio, misoginia y aislamiento extremo. En ese marco, las fuerzas de seguridad ya identificaron 15 casos similares en Argentina en los últimos dos años, mientras que actualmente hay otras cuatro investigaciones en curso con características parecidas.


“No fue un brote psicótico ni está probado el bullying”

Otro de los puntos más sensibles de la conferencia tuvo que ver con el perfil del atacante y las primeras hipótesis que habían circulado tras el crimen.

El gobernador Maximiliano Pullaro aseguró que el análisis de los dispositivos electrónicos secuestrados fue determinante para avanzar en la investigación y sostuvo que el hecho no puede explicarse como un episodio aislado de desborde emocional. “Primero decir con claridad que no fue un brote psicótico de este adolescente”, afirmó.

También marcó distancia con otra de las teorías que había tomado fuerza en los primeros días: “En segundo término, no tiene que ver con el bullying que podría haber tenido o haber sido víctima, que tampoco eso está probado”, sentenció.

Con esas declaraciones, el Gobierno provincial buscó dejar en claro que la causa apunta hoy a una posible influencia ideológica y cultural vinculada al entorno digital del agresor, más que a un hecho impulsivo o exclusivamente escolar.


Qué rol habría tenido el segundo adolescente detenido

Uno de los avances más importantes de las últimas horas fue la identificación y detención de un segundo menor de edad, de 16 años, que ahora aparece como una figura central dentro del expediente. Según explicó Díaz, el hallazgo surgió a partir del peritaje forense del celular del atacante. “Empezamos a observar la estrecha vinculación del tirador activo con otro menor”, señaló el jefe de la DUIA.

A partir de ese análisis, los investigadores lograron identificar al joven y montar una vigilancia sobre su domicilio. Finalmente, fue arrestado por la Policía de Investigaciones de Santa Fe en la vía pública. “Se procede a hacer la detención de este menor sindicado como estrecho colaborador del tirador activo”, describió Díaz.

Qué encontraron en los allanamientos

Tras la detención del segundo adolescente, se realizaron allanamientos en los que se secuestraron:

  • aparatos electrónicos
  • elementos de interés para la causa
  • simbología vinculada a la subcultura violenta que ambos consumían

Ese material ahora será analizado para determinar hasta qué punto el segundo joven participó en la planificación, motivación o acompañamiento del ataque.


Una causa que cambia de eje

Con estos nuevos elementos, la investigación dio un giro importante. Lo que en un primer momento aparecía como un caso de violencia escolar extrema hoy se analiza dentro de un marco más amplio, atravesado por procesos de radicalización online, consumo de violencia digital y comunidades que glorifican masacres.

La causa sigue avanzando y ahora el foco está puesto en reconstruir cómo se gestó el ataque, qué influencia concreta tuvieron estos espacios virtuales y cuál fue el grado de participación del segundo adolescente detenido.

QUINI